Yo creo que de todas las medidas de ajuste del Gobierno Rajoy (en la imagen, el presidente) la que más ha impactado ha sido la de la paga de Navidad. Resulta mucho más severa la primera de todas, la elevación brutal del IRPF en el primer Consejo de Ministros del Gobierno popular pero nos ofende menos, aunque debería ofendernos más, que la extra de Navidad. Y eso que con la subida del IRPF nos han quitado a las clases medias al menos dos extras.

De hecho, los analistas del sistema financiero, así como las instituciones europeas -dos realidades siamesas- nos aseguran que el gran éxito del Gobierno Rajoy -alabado por los mercados y denostado por los ciudadanos, especialmente por las clases medias- ha consistido en esto: en que ha reducido los salarios. Así es. Ha congelado un año más el salario mínimo interprofesional -en los miserables 758 euros brutos mensuales (por doce pagas, que por 14 serían 641) y encima, a través del subidón del IRPF ha reducido los salarios a toda la población.

A los empleados públicos, además, les ha quitado la extra de Navidad. Y esto, a analistas y eurócratas, les parece estupendo. Hay que tener cara.

El resumen de un año de Gobierno Rajoy en materia económica es el siguiente: más impuestos y menos salarios. Se ha mostrado raudo a la hora de freírnos a impuestos, no ha cumplido su promesa de reducir las cotizaciones sociales, principal escollo para el empleo -lo único que ha hecho es reducir el coste del despido, en lo cual ha hecho bien, pero no es suficiente- y encima nos reduce los salarios. Pues qué bien.

Luego, que no se extrañe de que la calle arda. Los hay que defienden sus privilegios pero los hay que estarían dispuestos a trabajar más por lo mismo, pero no por tanto menos. Natural.

Eulogio López

[email protected]