El presidente de la Reserva FederalBen Bernanke (en la imagen), uno de los hombres más poderosos del mundo, lleva dos meses advirtiendo que la época de crear dinero toca a su fin. Sólo que el gran creador de dinero, dinero postizo, se niega a ponerse manos a la obra, no vaya a ser que el crecimiento provocado por ese dinero postizo gire hacia la depresión.

En teoría, y en buena práctica, se debe crear el dinero que demanda la economía real. Ni un dólar más. El océano de liquidez en el que se mueve el mundo desde hace un cuarto de siglo es el causante de la crisis económica que ha llegado a tantos a la pobreza y que ha hecho imperar el único, y letal, sistema que domina en la economía mundial: el financismo.

Podríamos definir el financismo como la política que consiste en primar al financiero –señor que compra y vende pero no produce- sobre familias y empresas, especialmente sobre las pequeñas empresas, porque las grandes se han convertido en bancos emisores de dinero, lo mismo que los bancos centrales. En resumen, el financismo consiste en promocionar al rentista (el inversor y ahorrador financiero no es más que un rentista) sobre el productor.

Y esa fabricación adúltera de dinero cuenta con la colaboración de la clase política, que ha endeudado a sus ciudadanos hasta las cejas y a los que reclama cada día más impuestos... para pagar los créditos por ellos contraídos en forma de emisión de papel.

La pregunta de la economía global es sencilla: ¿quién se atreverá a quemar el dinero postizo que nos sale por las orejas Porque mientras no destruyamos el dinero postizo no saldremos de la crisis: lo que estamos haciendo es agudizarla y perpetuarla.

Eulogio López
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