A los ricos les molesta la gente y a los poderosos les molesta la libertad, salvo la libertad para alabarles.

Dicho esto, me propongo comparar al juez Fernando Ferrín (en la imagen) con el juez Javier Gómez Bermúdez. Las comparaciones son odiosas pero muy esclarecedoras.

El juez Fernando Ferrín ha sido condenado por intentar saber si es mejor que una menor sea educada por un padre y una madre o por dos lesbianas.

En lo políticamente correcto coincidían el PP y el PSOE. Contra Ferrín se volcó el discurso cultural imperante, el progresismo de izquierdas y el de derechas. Es decir, se quedó sin apoyos pero él siguió apostando por la justicia, en lugar de apostar por la Administración judicial que es lo que hacen todos los jueces que no quieren ver truncada su carrera profesional. Y encima no oculta su condición de católico. Y claro, eso no podía permitirse: le destrozaron la vida.

Además de ser condenado, fue apartado de la carrera judicial, se le denegó el indulto y le arruinaron porque sus principios y su coherencia le impedían dejarse llevar por la aplicación literal de una ley. Pero la ley rara vez decide qué es lo que se debe hacer sino qué es lo que no se puede hacer. La ley, por su carácter coercitivo, siempre trabaja en negativo. El juez debe trabajar en positivo.

Ahora vamos con Javier Gómez Bermúdez, el nuevo Garzón y tan modesto como aquél. Al revés que Ferrín, estamos ante un juez progre y ya se sabe que estos jueces progresistas son muy indulgentes con los ricos. Progresista, sí, pero también capitalista.

Dos juicios marcan su historial: el 11-M y las cesiones de crédito. En el juicio del 11-M demostró su egolatría, sólo superada, por el momento, por Baltasar Garzón -con su esposa escribiendo un libro donde criticaba a sus compañeros de Tribunal, una buena forma de denigrar la sentencia y ensalzar al presidente sancionador-. Es cierto que sufría la prisión de los defensores de la conspiración, pero lo cierto es que el caso se cerró demasiado pronto y dejó muchos interrogantes.

Pero donde Gómez Bermúdez, el progresista, demuestra su verdadero ideario es en su fallo sobre las cesiones de crédito, ese instrumento de ocultación al fisco que puso en marcha el Banco Santander, es decir, el presidido por el hombre más rico de España, Emilio Botín. En unas semanas, Gómez Bermúdez se cargó la instrucción de 14 años de su compañera, Teresa Palacios. El Santander, instrumento necesario de las cesiones, salió indemne. Sí, es cierto que Gómez Bermúdez se alineó con las actitudes de apoyo a Botín, de los gobiernos Aznar y Zapatero. Pero eso no fue disculpa para Teresa Palacios, la Fernando Ferrín de las cesiones de crédito. Pero Gómez Bermúdez cerró una investigación de 14 años en un santiamén.

¿Y éste es el juez progre Desde luego que sí. Ya saben que el progresismo consiste en gritar: "abajo los curas y arriba las faldas" y, una vez apuntalado el aserto, a medrar y a enriquecerse.

Así que vuelvo a pedirles, queridos lectores, que apoyen económicamente al perdedor, el juez justo Fernando Ferrín, con la cuestación que en Hispanidad hemos puesto en marcha en favor de Ferrín. Merece la pena porque necesitamos que cunda su ejemplo, aunque a él le hayan expulsado del sistema. No le dejemos sólo. Las aportaciones pueden realizarse en la cuenta corriente:

BARCLAYS BANK: 0065-0036-71-0001089147.

Eulogio López

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