• De esta manera, los expertos, entre ellos el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, consideran que no necesitarán pedir dinero a los contribuyentes para salvar un banco en crisis.
  • Al final, lo que se perfila para el futuro es un 7% de recursos propios pata negra y otro 7, quizás ocho, de acreedores financieros de diverso signo.
  • Se trata de un porcentaje medio que, naturalmente, varía según el tipo de banco.
  • Ojo: el GLAC es independiente del consenso sobre cuánto recibirá cada depositante, que en Europa suele ser de 100.000 euros por depositante.

Es un acuerdo del G-20, que pretende crear un nuevo índice para medir los recursos disponibles que tendría un banco para, en caso de quiebra, no tener que acudir al Estado, es decir, al contribuyente, para salvarse o para liquidarse. Y a este último invento del monetarismo internacional se le llama GLAC (gone-concern loss-absorbing capacity) y en él han trabajado los servicios inspectores es decir, los bancos centrales del G-20 así como otros países vía organismos internacionales.

En definitiva, hasta ahora la clave para medir la solvencia bancaria es el coeficiente de recursos propios que marca el Comité Basilea (Banco Internacional de Pagos de Basilea, BIS). De lo que se trata ahora es de abrir un nuevo índice, el GLAC, que una a ese coeficiente BIS, la exigencia complementaria de otro 7% de activos en el conjunto de acreedores (obligacionistas, bonistas, etc.). Por decirlo de otra forma, todos aquellos -además de los accionistas- que en caso de quiebra del banco perderían su dinero porque son inversores, no ahorradores. 

Precisamente, en esos trabajos ha estado muy activo el gobernador del Banco de España, Luis María Linde (en la imagen), partidario del 7 7. En otras palabras, Linde ha marcado el consenso para que un banco no precise el apoyo del contribuyente -del Estado-: necesita poseer un GLAC del 14% sobre el conjunto de su balance computable.

Objetivo: que no hay que recurrir al Estado en caso de crisis como se ha hecho tras la crisis financiera iniciada en 2007.

Advertencia. Hablamos de un índice medio -ojo, porque no es lo mismo un banco de inversión que una entidad dedicada a la economía doméstica- para evitar la quiebra de un banco y el recurso a los ciudadanos, pero que, en principio, no modifica ese otro consenso sobre lo que un ahorrador depositante tiene derecho a recibir. En Europa, este segundo consenso -socialmente más relevante- se cifra en 100.000 euros por depositante y entidad, aunque, por ejemplo el gobierno alemán abona el 100 por 100% de su dinero a los depositantes.

El GLAC pretende unir, en todo el G-20, los recursos propios pata negra -capital y reservas- a los acreedores no accionistas. Y quiere dejar claro quién es inversor y quién ahorrador, quién arriesga para conseguir más rentabilidad y quién no.

Eulogio López

[email protected]