Federico Trillo acepta el perfil bajo para dejar morir el escándalo

 

Ha sido un trabajo concienzudo el del juez Pablo Ruz con el Caso Faisán: un chivatazo en toda regla a proetarras. Ruz aportó hasta vídeos y grabaciones del caso. Policías españoles que avisan a los dichos proetarras de que no crucen a Francia porque serán detenidos.

Única explicación posible: los policías recibieron órdenes de sus mandos políticos de que ayudaran al enemigo porque esos mismos recaudadores de dinero para la banda eran también intermediarios en el proceso de paz.

Y como al final, fueron detenidos, el argumento del PSOE ha sido muy sencillo: Mirad, peperos, que ahora os toca a vosotros gobernar y nunca se sabe qué es lo que puede pasar. Además, al final fueron detenidos, mejor dejadlo correr. Y Federico Trillo, vocal de Rajoy en esta materia, ha dado el visto bueno.

A partir de ahí entra en la escena el juez Javier Gómez Bermúdez, quien echa por tierra todo el trabajo de Pablo Ruz.

Las declaraciones de Gil Lázaro, antaño azote del PSOE, en el sentido de que el caso seguirá abierto, demuestra eso mismo: que el caso está cerrado.

Miriam Prat

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