• Los ministros económicos -Guindos, Montoro y Soria- lanzan pestes de los asesores políticos de Rajoy -Pedro Arriola y Javier Arenas- y del jefe de la oficina económica, Álvaro Nadal.
  • La teoría de Nadal es que, cuanto peor, mejor. Es lo que aleja a Rajoy de sus votantes.
  • El titular de Economía nada sabía de la intención del presidente del Gobierno de hablar el lunes para tranquilizar a los mercados... desde la sede de un partido político.
  • Rajoy ha quedado fatal ante su propio entorno: con su intervención del lunes pretendía reducir la prima de riesgo.

Es la primera guerra civil abierta en el seno del Gobierno Rajoy desde que el Partido Popular consiguiera la mayoría absoluta. O desde que se formara el Ejecutivo y comenzaran a funcionar (30 de diciembre), guerra entre ministros y asesores próximos a Rajoy y a la vicepresidenta primera, Soraya Sáenz de Santamaría.

Y es que la estrategia de Rajoy la marcan tres personas: dos asesores políticos -Javier Arenas (en la imagen) y Pedro Arriola-, y el jefe de la Oficina Económica de Moncloa, Álvaro Nadal.

Pero como el quehacer del Gobierno es más económico que político resulta que los ministros de Hacienda, Cristóbal Montoro; Economía, Luis de Guindos e Industria, José Manuel Soria, están más que cansados de las intromisiones de los primeros.

Es más, Álvaro Nadal fue el segundo de Cristóbal Montoro en el Congreso, cuando el PP estaba en la oposición. Ahora, Montoro quiere verle cuanto más lejos mejor.

Peor es lo De Guindos. El responsable de Economía se enteró por la prensa de que el pasado lunes 28, con la prima de riesgo en nivel récord, Mariano Rajoy había decidido "dar la cara", por consejo de Arriola, para tranquilizar a los mercados. Lo hizo, no desde Moncloa, sino desde la sede del PP tras la reunión de la Ejecutiva. Y la verdad es que por el momento, gana Guindos: la prima de riesgo siguió subiendo y las cotizaciones bancarias siguieron bajando.

Al mismo tiempo, los enfrentamientos entre Álvaro Nadal y el titular de Industria, José Manuel Soria, sobre todo en materia energética, resultan impresionantes. Álvaro Nadal ha impuesto el palo a las eléctricas mientras que Soria, influido por su secretario de Estado, Fernando Martí: o se corta el derroche de subvenciones a los empresarios de las renovables o no hay forma de salir del agujero.

Ya saben, el poder se mide por la cercanía al presidente. Los ministros están más alejados que sus asesores monclovitas de la 'Triple A' (Arenas, Álvaro y Arriola). Incluido el andaluz, que desde el sur sigue siendo el gran confidente de don Mariano.

Pero quizás lo peor de todo sea la teoría de la 'Triple A' de que "cuanto peor, mejor". Nadal, Arriola y Arenas están convencidos de que el pueblo español sólo aceptaría los durísimos ajustes si se les metía miedo, si se exageraba la penosa situación económica. Gran error, porque los españoles votaron al PP sabedores de que llegaba el tiempo de sangre, sudor y lágrimas. No hacía falta presionarles más. Ahora, sin embargo, se están volviendo contra el partido al que votaron, porque los ajustes parecen no tener fin y, sobre todo, no consiguen ninguno de los objetivos perseguidos.

Eulogio López

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