• La 'medalla' distingue a la periodista congoleña Caddy Adzuba, un "símbolo de la lucha pacífica contra la violencia con las mujeres".
  • Las labores sociales de los salesianos o la custodia de los Santos Lugares 'tienen poco argumento' para el jurado.

Que lo ideológico manda sobre lo ético en los premios Príncipes de Asturias es un secreto voces. Suele coincidir, además, que los premios han pasado o van a pasar en breve por las páginas de El País, el buque insignia del progresismo reduccionista del panorama mediático español. Hoy miércoles se decidía el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014, y el jurado ha concedido el galardón, oh casualidad, a la periodista congoleña, Caddy Adzuba (en la imagen), por ser un "símbolo de la lucha pacífica contra la violencia que afecta a las mujeres, la pobreza y la discriminación, a través de una labor arriesgada y generosa" (sic).

Nada nuevo. Y se ha olvidado de los otros candidatos como la Fundación las Edades del Hombre, los salesianos y la Custodia en Tierra Santa, encargada de la protección de los Santos Lugares, o la ONG Aldeas Infantiles o los vecinos del barrio Angrois, que auxiliaron hace un año a las víctimas del tren Alvia.

Eso, no es ninguna novedad: hay muchas candidaturas 'de florero' para un solo ganador, Caddy Adzuba, la menos próxima, paradójicamente, al humano sentir mayoritario de los españoles. Las labores sociales de la Iglesia están de moda sólo cuando llega un misionero que padece el ébola. Si no es así, como que mejor no, ya saben. Y si encima, como es el caso, se puede ampliar el premio a eso que se conoce como ideología de género, miel sobre hojuelas.

Andrés Velázquez

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