Sucedió durante la sesión de control parlamentario del pasado miércoles. El presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy (en la imagen junto a Rubalcaba), respondía al secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien solemnizaba lo obvio con una gran verdad: con el PP la calidad de vida se ha reducido. Rubalcaba insiste en que el PP ha recortado lo que él llama derecho. Es decir, derecho a que el Estado cuide de ti de la cuna a la tumba, que te pague toda la sanidad, toda la educación, todas las prejubilaciones... todo.

Y entonces llega Rajoy, presa del complejo de inferioridad que sufre la derecha española. El PP pretende ser liberal pero se disfraza de socialdemócrata minimalista, y la izquierda se aprovecha de ello para marcar el discurso cultural imperante.

Así que Mariano Rajoy respondió a Rubalcaba con su habitual remembranza del derroche zapateril (sí, es cierto, el PSOE derrochaba pero ya lleváis casi dos años en el Gobierno, Mariano. Es el momento de dejar de hablar de la herencia recibida) y se enrocó en su habitual y acomplejada línea defensiva: "Hay que recaudar más que es lo que permite mejorar la calidad de vida de los españoles".

Es decir, la solución a la crisis de Mariano Rajoy no consiste en reducir el tamaño del Estado, y por tanto las prestaciones públicas, sino en freírnos a impuestos. ¿Y cómo mejorará la calidad de vida de los españoles si trabajamos para el Estado

El declive ideológico del PP ha venido por dos causas: por el abandono de sus principios italianos -ahora son progres de derecha- y por la asunción de los postulados socialistas, que han convertido las prestaciones públicas en 'derechos'.

Y eso que ni la sanidad pública, ni la escuela estatal ni las pensiones figuraban en la Declaración de los derechos del hombre.

Eulogio López

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