El Clínico de Barcelona ha conseguido operar la laringe de un feto -es decir, un niño, un ser humano, una persona- de cuatro meses y medio de vida: ¿a ver si resulta que era un niño y no un ser vivo

Curiosamente, en todo el debate sobe la ley de aborto, lo único que no escucho a los protagonistas es la evidencia: que un feto es una persona y por tanto no se le puede trocear ni envenenar ni matar por ninguno de los medios disponibles.

Si el Partido Popular defendiera realmente el derecho a la vida debería mostrar imágenes de abortos en el Congreso. Una imagen no es que valga más que mil palabras, a veces no vale ni lo que una palabra, pero una imagen es difícilmente refutable. Cuando uno contempla un ser humano troceado es difícil defender el derecho al aborto, el derecho a trocear cosas.

Eulogio López

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