• Hay 1.314.000 parados que perciben prestaciones no contributivas, mientras que hay 1.311.000 beneficiarios de las contributivas.
  • A finales de 2013 había más de 2,3 millones de personas en paro durante dos o más años, según la Encuesta de Población Activa (EPA).
  • Sin embargo, de 2011 a 2013 las cifras de las dos prestaciones han disminuido: las no contributivas (de 1.331.000 a 1.314.000) y las contributivas (de 1.328.000 a 1.311.000).
  • En 2011 Dinamarca, Bélgica, Irlanda y España eran los que más gastaban respecto a su PIB en políticas laborales, pero lo invertían de forma distinta.
  • La tasa de paro subió en todos los países europeos, excepto en Alemania.
  • En 2013 Noruega, Alemania, Islandia y Luxemburgo consiguieron que estuviera por debajo del 6%, mientras que la de España y Grecia superaba el 26%.

Es cierto que el empleo en España va poco a poco a mejor, pues en marzo bajó el paro registrado y aumentó la afiliación a la Seguridad Social (SS), pero también es cierto que la precariedad es el gran problema, aunque vayan aumentando los contratos indefinidos. Por lo que aún queda mucho por hacer para hablar de un buen empleo.

Sin embargo a la precariedad del mercado laboral se suma otro inconveniente: el paro de larga duración. En nuestro país a finales de 2013 había más de 2,3 millones de personas en paro durante dos o más años, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Esto ha provocado que desde el pasado mes de septiembre el número de perceptores del subsidio por desempleo no contributivo (1.314.000) sea superior al de beneficiarios de prestaciones contributivas (1.311.000), según el último boletín de Focus on Spanish Society, editado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

Así, desde el pasado mes de septiembre las prestaciones por desempleo no contributivas superan a las contributivas, es decir, que se pagan más subsidios por desempleo a gente que nunca ha sido cotizante del sistema de la SS que a los que sí que lo han sido.

Pero no solo eso, este informe de Funcas también hace referencia al hecho de que en los últimos años se han acentuado las diferencias entre los países europeos en cuanto a su tasa de paro y sus políticas del mercado laboral.

En el año 2011 Dinamarca, Bélgica, Irlanda y España eran los países que más gastaban en proporción a su Producto Interior Bruto (PIB) en políticas laborales. Sin embargo lo invertían de forma distinta, pues Dinamarca y Bélgica dedicaban cerca del 40% a políticas activas de empleo, mientras que España solo destinaba a esto el 20% y el resto a prestaciones contributivas por desempleo. Esto puede indicarnos que, a pesar de la crisis económica, hubo países que lucharon más que otros por activar el empleo. Por ejemplo en España se daban casos de gente que prefería estar en el paro porque cobraba algo más que en los trabajos que le ofrecían.

Respecto a la tasa de paro, hay que señalar que subió en todos los países europeos, excepto en Alemania, desde el inicio de la crisis en 2007 y hasta 2013. Algo entendible, pero cada una ha evolucionado de forma distinta. Por ello, las tasas de desempleo el año pasado fueron muy desiguales, ya que Noruega, Alemania, Islandia y Luxemburgo consiguieron que estuviera por debajo del 6%, mientras que la de España y Grecia superaba el 26%. También hay que tener en cuenta que la crisis económica les ha afectado de manera distinta.

Cristina Martín

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