• En el banco están convencidos de que lograrán cubrir con éxito la ampliación de 2.500 millones de euros.
  • En principio, el núcleo duro del consejo acudirá a la ampliación.
  • En Caixabank, Ron quiere jugar a ser consejero delegado.
  • En Santander, dirigir Banesto-Popular.
  • La última opción -nacionalización- no gusta a nadie… tampoco al Gobierno.

En el seno del Banco Popular están convencidos de que la ampliación de capital de 2.500 millones de euros será todo un éxito. En principio, el núcleo duro del Consejo acudirá a la llamada. Esto es, la Sindicatura de Accionistas (9,6%), la Fundación Pedro Barrié de la Maza (7,18%), Allianz (6,27%), Credit Mutuel (4,49%), Americo Ferreira de Amorim (4,14%) y Unión Europea de Inversiones (4%).

De esta manera, a tres semanas de la Junta General de Accionistas que se celebrará el 10 de noviembre, continúan las negociaciones entre el banco y el núcleo duro para que finalmente sea así, y acudan a la ampliación. A pesar de que en el seno del banco son optimistas, el objetivo no es fácil.

De momento, tanto la Sindicatura como Unión Europea de Inversiones han renovado recientemente líneas de financiación por 140 millones de euros, lo que sin duda puede entorpecer su intención de acudir a la ampliación. Ya se sabe, renovar un crédito, en el fondo, significa pagar más aunque se venda como un éxito y a corto plazo permita algún que otro alivio económico.

Pero, ¿qué puede pasar si la ampliación no sale bien? La primera opción que se baraja es la fusión (absorción, en realidad) del banco con Caixabank. En este caso, Ángel Ron (en la imagen) se colocaría como número 2 de la entidad resultante, esto es, como consejero delegado. Pero si esta opción no llega a cristalizarse, hay otra: la fusión / absorción con el Santander o, mejor dicho, con Banesto. Tras esta operación, el presidente del Popular quedaría como máximo responsable de la entidad resultante, Banesto-Popular.

De momento, el Santander ha decidido capitanear la colocación de los nuevos títulos del Popular, y ponerse al frente de una docena de entidades extranjeras, y del BBVA, el último en subirse a este carro. Pero la entidad presidida por Emilio Botín ha ido más allá, y ha manifestado que está dispuesto a asegurar 500 millones de euros de la ampliación.

Pero si nada de lo anterior se cumple, habría que ir a la nacionalización. Solución que no gusta, por supuesto, a Ron, pero que tampoco ven con buenos ojos en el Gobierno, y menos aún en Bruselas, que vería aumentar el rescate bancario.

Pablo Ferrer

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