"Tomar una sola mujer es comprar a premio módico el privilegio de ver a una mujer. Quejarme de que sólo puedo casarme una vez me resultaba, pues, tan absurdo, como quejarme de que sólo se puede nacer una vez". Lo decía el gran Chesterton pero, al parecer, se nos ha olvidado.

Los hay que coleccionan esposas y, en justa contraprestación, ya hay mujeres poderosas que hacen colección de esposos, en aras de la necesaria igualdad entre los sexos. Para que luego digan que no progresamos.

Esta es la clave, que el progreso no puede progresar. Podemos amar más a nuestra única mujer y podemos amarla menos, hasta el repudio o más allá.

Ahora bien, establecer como un derecho la colección de matrimonios y convivencias es precisamente eso: como exigir convertir el derecho de nuestra llegada al mundo: nadie nos pidió permiso para nacer y nadie nos ha prometido que podamos nacer dos veces. Al menos en este mundo.

Digamos que conviene 'desfacer el entuerto', tan habitual en nuestro siglo XXI.

Eulogio López

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