Puedes copular a los 13 años y no es corrupción de menores pero no puedes casarte, es decir, comprometerte, hasta los 16 años, momento en el que, por cierto, puedes abortar sin permiso de papá. Es el universo Pajín, la ministra de la conjunción planetaria Obama-Zapatero, si ustedes me entienden.

Porque el problema para mantener relaciones sexuales consentidas no es la edad sino el compromiso.

Si lo he entendido bien, es el Gobierno quien piensa que es muy grave que menores de 14 ó 15 años se casen, aunque sea con adultos pero no lo es que forniquen con adultos menores viejos, de uno u otro sexo, que por copular no debe quedar.

La intelectual Leire Pajín no ha tenido tiempo para reparar en que la sexualidad humana, por humana, es algo muy serio, porque implica al cuerpo y al alma (o razón, o cerebro, o corazón, o como quieran ustedes llamarlo) del sujeto agente. Por ello, a diferencia de los animales, la convivencia sexual exige compromiso, especialmente en la consecuencia natural del sexo, que son los hijos.

Quién sabe: a lo mejor un día la ministra de Sanidad logra comprenderlo.

Eulogio López

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