Sr. Director:
El que fue un fanático terrorista del GRAPO, convertido más tarde en entusiasta defensor del sistema que combatió por medio del asesinato, se permite el lujo de llamar "descerebrados" a quienes se rebelan contra la precariedad y los privilegios de la clase política sin matar ni agredir a nadie.

 

¿Dónde tenía Pío Moa el cerebro cuando militaba en el GRAPO? ¿Y dónde se le olvidó ahora?

Juan Julio Alfaya