Esta historia de Einstein es tan buena que probablemente sea falsa. Cuentan que el hombre de la relatividad, que no del relativismo, charlaba con un grupo de periodistas cuando uno de los plumíferos -podría haber sido yo mismo, témome- le preguntó: Señor Einstein, explíquenos usted la teoría de la relatividad.

-Bueno lo intentaré -respondió el genio-.

Verá usted, lo que ocurre es que estamos acostumbrados a ver la realidad en tres dimensiones. Pero lo cierto es que la realidad está condicionada por una cuarta dimensión

-Señor Einstein -interrumpió el cagatintas- no entiendo nada. Sea usted más divulgativo.

Y don Alberto lo intentó:

-A ver. Imagínese usted el espacio. ¿Se lo imagina recto, verdad? Sin embargo, el espacio no es recto, y la línea curva puede ser la más corta. ¿Por qué?

-Señor Einstein -volvió a interrumpir el revienta-folios-. Todavía le entiendo menos, por favor, tiene que haber algún modo para que usted nos explique su teoría.

Entonces Einstein encontró la solución:

-Verá usted, un tren entra por el extremo de un túnel a 30 kilómetros por hora y por el otro extremo entra otro tren a 4 kilómetros por hora.

El tuerceplumas clamó, entusiasmado:

-Muy bien, señor Einstein -bramó-. Siga usted así.

-Sí, y sigo así -aseguró el físico- pero que conste que esto no tiene nada que ver con la teoría de la relatividad.

Vivimos en el universo Twitter. Al parecer el nuevo método de transmisión, que sólo admite frases de 140 caracteres como máximo, ha tumbado a Mubarak y transformado el mundo de la diplomacia y las relaciones todas entre los seres humanos.

Sólo hay un problema: en 140 caracteres no se puede explicar la teoría de la relatividad. Es más, mucho me temo que no se puede explicar ni la tontuna del relativismo, que mira que es simplón. Twitter es el lenguaje telegráfico de un pensamiento en píldoras, Es decir, es el lenguaje y el pensamiento de los tontos.

Eulogio López

[email protected]