• Aunque la presión de los mercados ha disminuido algo, los indicadores mantienen niveles preocupantes desde la presentación de los PGE.
  • La prima de riesgo sigue coqueteando con los 400 puntos y la rentabilidad del bono español a 10 años hace lo propio con el temido 6%.
  • Además, la colocación de letras a 12 y 14 meses de ayer martes se realizó al doble de interés, el más alto desde diciembre de 2011.
  • Por su parte, el Ibex continúa en números rojos y cae más de un 3%.
  • Mañana, otro examen: el Tesoro confía en captar 2.500 millones de euros en obligaciones con vencimiento en 2014 y 2020.

Desde que el Gobierno de Mariano Rajoy presentó los Presupuestos Generales del Estado (PGE) más austeros de la Democracia y anunció, días después -y empujado por los mercados- un recorte adicional de 10.000 millones de euros en educación y sanidad, los indicadores macroeconómicos de nuestro país no han dejado de estar en niveles preocupantes.

De esta manera, la prima de riesgo continúa rondando los 400 puntos básicos y la rentabilidad del bono español a 10 años sigue cercana al temido 6% que, según los expertos, marca una peligrosa cercanía con el punto de no retorno. Es decir, el punto en el que hay que emitir deuda para pagar únicamente los intereses de la deuda anterior.

Además, y en contra de la opinión generalizada, la colocación de ayer martes de letras a 12 y 14 meses no fue un éxito. Sí es cierto que se logró colocar más de lo previsto -hasta 3.177 millones de euros-, pero se hizo al doble de interés, esto es, al nivel más alto desde diciembre de 2011.

Otro indicador: el Ibex 35. Al cierre de estas líneas, el indicador bursátil seguía en números rojos y caía más de un 3%, y eso después de sufrir una semana negra -la del lunes 9 al viernes 13 de abril- en la que registró un descenso del 5,3%. Los valores más castigados, los de las entidades financieras.

Mañana jueves asistiremos a otro examen, es decir, a la subasta de obligaciones con vencimiento en 2014 y 2020. El Estado espera captar un máximo de 2.500 millones de euros. Tal vez lo consiga. Habrá que ver a qué precio lo hace.

Lo que está claro es que la situación no ha mejorado respecto la que había a finales de 2011. El pequeño respiro de primeros de este año se debió a los dos manguerazos de medio billón de euros que ordenó Mario Dragui, presidente del BCE (en la imagen). Ahora, un trimestre después, volvemos a estar pendientes de otro manguerazo que, por lo menos, traiga un poco de calma.

Pablo Ferrer

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