Endesa fue la gran eléctrica española. Y pudo ser la primera de Europa si se hubiera producido la fusión con Iberdrola, pero Rodrigo Rato anuló el proyecto.

Luego vinieron las luchas entre empresarios españoles -ya saben, el cainismo patrio- de los que, como siempre, se aprovechó un listillo, José Manuel Entrecanales, apoyado por el Gobierno Zapatero y, finalmente, la joya de la energía española acabó en manos de ENEL, es decir, del Gobierno italiano.

El mismo país que siempre ha cerrado el paso a las empresas españolas, como a BBVA, Santander o Telefónica. ¡Ah!, Endesa era mucho más rentable y eficiente que ENEL, pero ENEL tiraba con pólvora del Rey, es decir, del erario público. 

Y ahora resulta que ENEL está desguazando Endesa, una empresa realmente estratégica para nuestro país (en España, sigue siendo la de mayor tamaño) y, encima, el señor Fulvio Conti, que no deja de ser un funcionario, arremete contra la marca España y la inseguridad jurídica en España.

En el entretanto, el presidente de Endesa, Borja Prado, cada vez con más poder pero que sigue cobrando, ha introducido en su engranaje de pagos a la ex vicepresidenta socialista Elena Salgado y al ex presidente popular José María Aznar.

Y lo que es más grave: el ex vicepresidente económico de Zapatero, esto es, Pedro Solbes (en la imagen), el hombre que permitió la absorción de Endesa por ENEL, sigue cobrando como consejero de la eléctrica italiana. Mucha caradura la del 'ponderado' timonel de la economía española con Zapatero. Lo que debería hacer es dimitir cuanto antes.

Eulogio López

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