• El caso Bárcenas ha puesto en entredicho a Rajoy... y también al periodista.
  • Rizzoli no está dispuesto a seguir perdiendo dinero en El Mundo, a razón de más de 30 millones de euros por año.
  • Han pasado de intentar enajenar Expansión y Marca a poner en venta El Mundo: sólo que nadie quiere comprar papel.
  • El problema de los italianos es el mismo: ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio: Pedro J. les consigue el caso Bárcenas pero les endosa deuda y pérdidas.   

El director de El Mundo atraviesa su momento más influyente. La vida política gira alrededor de su nuevo escándalo, en alianza con el extesorero del PP, Luis Bárcenas. Un éxito. Es el periodista quien marca la agenda política en una de las cacerías más importantes de su carrera: quiere la cabeza de un presidente del Gobierno y de forma directa, sin pasar por el descrédito en puertas electorales: las urnas.  

Pero al mismo tiempo, los propietarios de El Mundo, la multinacional italiano Rizzoli, están hartos de perder dinero. Con Pedro J. Ramírez se repite la copla: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. En pocas palabras, les otorga influencia pero no pueden prescindir de él porque El Mundo no se entiende sin Pedro José y encima les endosa deuda y pérdidas.

Dicho de otro modo: aunque haya convertido a El Mundo en el periódico papel con más influencias política a costa de escándalos, los italianos no están dispuesto a perder los más de 30 millones de euros que pierde el diario anualmente.

En su momento, dieron a Antonio Fernández-Galiano la orden de vender Expansión, Marca y Telva, que podían ser más vendibles. Pero a Unedisa le ocurre lo mismo que a PRISA con Santillana. Es vendible pero también es la unidad que aporta beneficios y de la que no se puede prescindir.

Entonces los italianos cambiaron de rumbo y ordenaron vender El Mundo... sólo que nadie lo quiere.

Para preservar el puesto, Ramírez intentó una fusión con ABC pero ahí fue el Gobierno quien se negó. Hubiera sido una alianza contra natura porque, mal que bien, ABC mantiene un ideario, mientras que nadie conoce cuál es el ideario de El Mundo, salvo el ego de su director. Además, nadie ha descubierto aún las sinergias de la fusión de dos diarios.

En cualquier caso Pedro J. Ramírez busca ya la huida hacia Internet, al periodismo digital. Se enorgullece de haber creado la plataforma Orbyt y de haber firmado con Telefónica, un acuerdo que puede hacer cuajar el digital de El Mundo. Que no va nada mal en lectores pero otra cosa es en rentabilidad.

No. Ramírez quiere recrear El Mundo en Internet, algo que podría conseguir con la inversión de su fortuna personal. Otra cosa es hacerlo rentable. De eso Ramírez va peor.

Miriam Prat

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