No, Vittorio Messori (en la imagen) no ha muerto, y me gusta mucho más que el ahora vaticanólogo de moda, Sandro Magister. Messori es cristiano y se preocupa por la Iglesia, mientras Magister se preocupa del Vaticano. Messori está pendiente de Cristo, Magister de Francisco. Por eso, Messori siempre acierta, Magister y los vaticanistas, a veces, por casualidad. Y cuando aciertan en el objetivo era porque se trataba de un objetivo equivocado.

Por eso, también, Messori va a lo esencial, Magister -y es el mejor de todos los vaticanistas- a lo accidental. Eso, sí, lo reconozco, quienes tras los muros vaticanos son incapaces de ver otra cosa que una institución de poder, resultan mucho más morbosos que quienes, tras esos mismos muros, sienten latir el Cuerpo Místico de Cristo.

Y así, para Vittorio Messori, Dios escribe con líneas torcidas. Para Sandro Magister, el Papa Francsico retuerce las líneas de Dios.

El último artículo de Vittorio Messori sobre la reciente bicanonización demuestra que Vittorio, llegado desde la conversión, sabe que un cristiano no es un crítico, sino un discípulo. En privado, servidor, admirador de Juan Pablo II. También creo que Wojtyla, el Papa de nuestra época, merecería canonización aparte. Pero me lo callo porque no soy quién. Si el Papa Francisco ha actuado de este modo sus razones tendrá y no soy yo quién para ponerlo en solfa.

A Messori le preocupan más otras cosas. De los jesuitas le preocupa su pérdida de vocaciones y del cristianismo sus pérdidas de lealtad, lo que antes llamábamos haber perdido el fervor de la primera caridad. A Magister le preocupa quién manda en el Banco Vaticano, que ni es tal banco y me importa una higa lo que pase con él.  

El camino es el de Messori, no el de Magister. Y ojo, con Magister estoy ejemplificando con el mejor de todos los vaticanólogos. Si entramos en los vaticanólogos españoles… como echarse a temblar.

Eulogio López

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