• Carceller y la banca, de acuerdo: hay que prescindir de las filiales de Chile, Portugal y Guatemala.
  • Un negocio que tarda en amortizarse pero que representa el futuro del sector.
  • En situaciones de crisis sólo se contempla el corto plazo.
  • El acuerdo con la banca implica una inyección de 150 millones de euros.
  • Y que la banca siga controlando el accionariado y mande Carceller.
  • Pero ojo, porque detrás de Carceller está Dr. Oetker.
  • Y algunos bancos insisten en colocarle a Urgoiti un consejero delegado.

Para garantizar su viabilidad presente, Pescanova ha tenido que renunciar a su apuesta más importante de futuro: la acuicultura. En otras palabras, la compañía que preside Juan Manuel Urgoiti (en la imagen) se deshará de sus filiales de Chile -dedicadas al cultivo del salmón-, de la portuguesa -dedicada al rodaballo- y de la establecida en Guatemala -especializada en la cría de langostinos-.

La decisión de prescindir del negocio de la acuicultura es comprometida ya que representa la mitad de las ventas de la compañía y la mitad de su Ebitda.

Entonces, si es tan importante para el grupo y es el negocio del futuro, ¿por qué prescindir de él Porque requiere unas inversiones muy elevadas y, además, a largo plazo. En situaciones de crisis sólo se contempla el corto plazo. De hecho, Urgoiti ha manifestado en varias ocasiones que el negocio de la acuicultura era estratégico e imprescindible para la viabilidad de la empresa. Sin embargo, se ha impuesto la necesidad de pactar con los bancos acreedores.

Concretamente, el acuerdo entre Damm y la banca implica una quita del 60%-70%, una inyección de 150 millones de euros, entre capital y financiación a largo plazo, además de la fusión por absorción de las filiales españolas -excepto Novapesca Trading-, previa a su reestructuración financiera con procedimientos concursales. Después, según consta en el documento remitido a la CNMV, segregará la totalidad de su negocio a favor de una nueva entidad: Nueva Pescanova.

Asimismo, el acuerdo implica que la banca acreedora mantiene la mayoría, es decir, controla el accionariado, pero manda y gestiona Demetrio Carceller. Y ya hemos contado en Hispanidad el riesgo que esto supone: detrás de Carceller está el gigante alemán de la alimentación, Dr. Oetker. Sea como fuere, algunos bancos acreedores insisten en colocarle a Urgoiti un consejero delegado. Ya veremos.

Pablo Ferrer

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