El cardenal arzobispo de Madrid ha presidido la clausura de la fase diocesana de la causa de canonización del matrimonio formado por los siervos de Dios, Paquita Domínguez Susín y Tomás Alvira Alvira, ambos fieles de la Prelatura del Opus Dei.

Ante los ocho hijos vivos del matrimonio, y numerosos devotos de los Siervos de Dios, que llenaban la cripta de la basílica pontificia de San Miguel, monseñor Rouco Varela destacó que "modelos como este matrimonio son un instrumento evangelizador de primer orden para las jóvenes generaciones".

El cardenal Rouco recordó que "estamos ante un ejemplo de la vocación a la santidad que el concilio Vaticano II ha alimentado como llamada universal de todos los bautizados, camino que san Josemaría Escrivá iluminó y divulgó desde 1928".

Para el cardenal arzobispo de Madrid "este proceso de canonización confirma, como dice Benedicto XVI, que ser santo no supone hacer rarezas ni cosas espectaculares, o que estas personas sean inmaculadas. En cambio sí supone una lucha decidida por unirse a Dios en lo ordinario y vivir volcados en los demás". El cardenal mostró su alegría ante el hecho de que un número creciente de laicos esté en proceso de canonización, y destacó que "la Iglesia quiere proponer modelos de santidad entre personas que han vivido con plenitud  su vocación matrimonial".

"Hoy es un día de fiesta para muchos cristianos del mundo entero, y más para las muchas personas de toda clase y condición que acuden a la intercesión de los Siervos de Dios Tomás y Paquita (en la imagen) y obtienen gracias del Cielo, como atestiguan los favores recogidos en estos años". Con estas palabras se ha dirigido D. José Carlos Martín, postulador de la causa, a los más de cien asistentes a la sesión de clausura del proceso diocesano de canonización del matrimonio Alvira.

Durante la hora y media que ha durado la ceremonia se ha destacado el modo en el que los siervos de Dios supieron unir su amor matrimonial con el amor a Dios. 

De esta manera, concluye la fase diocesana del Proceso de Canonización que comenzó el 19 de febrero de 2009 cuando el cardenal de Madrid presidió la sesión de apertura de dicho proceso. 

En el acto se cerraron y lacraron las cajas que contienen los más de diez mil folios con las pruebas documentales y testificales reunidas por el tribunal desde febrero de 2009, y que serán enviadas para su estudio a la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.

Fieles al espíritu del Opus Dei, transmitieron a sus nueve hijos y a otras muchas personas un ejemplo de vida cristiana, cultivando una vida de piedad intensa y luchando por practicar las virtudes y convertir su casa en "un hogar luminoso y alegre", con palabras de San Josemaría.

Clemente Ferrer
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