• Éxodo masivo de los cristianos pakistaníes que temen ser víctimas de la cada vez más radicalizada mayoría musulmana del país.
  • La pequeña Rimsha Masih corre el riesgo de sufrir el mismo padecimiento que la también cristiana Asia Bibi.
  • Mientras Occidente se moviliza en defensa de las Pussy Riot rusas, guarda silencio cobarde ante la persecución de las comunidades cristianas de Nigeria y Pakistán.

Nuevo episodio de persecución contra la comunidad cristiana de Pakistán, que apenas constituye el 1,8% de la población, de un total de 180 millones de habitantes que componen el país islámico.

De nuevo, la agresión contra la minoría cristiana de la que se ha hecho eco la prensa internacional, viene motivada por las perversas leyes antiblasfemia que rigen la nación islámica. Lo más sorprendente de este nuevo y lamentable caso es que la presunta culpable de la profanación del Corán es una niña cristiana de doce años que, además, padece de síndrome de Down.

No obstante, el padecimiento psíquico que sufre la niña no ha aplacado a los musulmanes radicales, quienes guiados por uno de los clérigos más influyentes de Islamabad, -quien ha llegado a afirmar que 'cualquiera que queme un Corán, debe ser quemado vivo'- han solicitado a las autoridades que la pequeña sea ejecutada, aun cuando no existen pruebas de que la niña cometiese una 'profanación' contra el libro sagrado para los musulmanes.

El encarcelamiento de Rishma ha incrementado el miedo de la comunidad cristiana y según confirman numerosas fuentes internacionales, son miles los cristianos pakistaníes que han huido de las proximidades de la capital del país por miedo a las represalias de los extremistas islámicos, quienes hostigan con cada vez mayor impunidad a la débil minoría cristiana del país. Los cristianos han perdido toda esperanza de que las autoridades del puedan socorrerles.

Este episodio se asemeja al de la también cristiana Asia Bibi, quien fue acusada infundadamente por sus compañeras de trabajo de haber increpado al profeta Mahoma y quien todavía hoy, permanece encarcelada pendiente de la decisión de los tribunales sobre si será condenada a muerte o no.

A medida que pasan los meses, la situación de la minoría cristiana pakistaní se vuelve más desesperada, ya que el año pasado perdió a los únicos miembros de la Administración pakistaní que velaban por la seguridad de la minoría religiosa, el gobernador de Punjab, Salman Taseer y el ministro de Minorías Religiosas del país, Shahbaz Bhatti, ambos asesinados en atentados perpetrados por integristas islámicos. 


Es evidente que hoy más que nunca los cristianos pakistaníes están indefensos ante la cada vez más radicalizada mayoría musulmana, debido a la falta de apoyo por parte del partido gobernante, el Partido Popular de Pakistán, que no se atreve a dar un paso hacia adelante por la presión de los partidos y grupos islámicos. Cada vez ha dejado menor margen de maniobra al responsable de minorías del país, Paul Bhatti -hermano del ministro asesinado-, quien cuenta cada vez con mayores dificultades para poder interceder por los cristianos del país.

Y Occidente, defendiendo mientras a las Pussy Riot

Mientras se acentúa la persecución contra los cristianos en numerosos países de Africa, Asia y Oriente Medio -en especial Nigeria y Pakistán-, Occidente se está movilizando en defensa del grupo ruso Pussy Riot, que recientemente ha sido condenado a dos años de prisión por la comisión de un delito de odio religioso al profanar la catedral ortodoxa de Moscú con proclamas contra el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin.

Dicha movilización de Occidente contrasta con el silencio cobarde que están mostrando los países occidentales ante la incesante persecución sufrida por las comunidades cristianas de numerosos países.

Sin duda, el silencio más sorprendente es el del gobierno de Estados Unidos, quien mantiene su indiferencia con respecto a la situación de las minorías cristianas ya que el presidente Obama continúa buscando ganarse el apoyo de los Hermanos Musulmanes –recuérdese las últimas visitas de la secretaria de Estado, Hillary Clinton y del secretario de Defensa, Leon Panetta a Egipto-, lo que cada vez genera más recelo en el principal aliado estadounidense en Oriente Medio, Israel.

Gabriel López
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