• Ni en favor de Ana Botella ni tampoco de Ignacio González.
  • Eso sí, no hará caso de quienes le piden que se presente a las próximas elecciones.
  • La encuesta de El País disparó los rumores sobre su vuelta.
  • La ex presidenta de Madrid no se está vengando de Rajoy pero asegura haberse ganado la libertad para decir lo que piensa.

Dos de mayo, fiesta de la Comunidad de Madrid. En la tradicional recepción en la Casa de Correos, de la Puerta del Sol, Esperanza Aguirre se había convertido en la estrella de la Fiesta. No sólo por su condición de homenajeada sino por la encuesta de El País en la que aseguraba que el PP perdería la mayoría absoluta en Madrid -su mejor feudo, en beneficio, no del PSOE-, sino del subidón de los jacobinos de Rosa Díez y de los comunistas, cada vez más rabiosos, de Izquierda Unida.  

No, Esperanza Aguirre no piensa volver a presentarse como candidata por el PP a la Comunidad de Madrid. Y es que, en ese caso, alguien podría preguntarle: ¿Y entonces por qué dimitió

Pero donde sí ha retado al Partido Popular es cuando se le ha pedido que estudie una posible retirada de la Presidencia del Partido en Madrid, que todavía retiene, y donde puede seguir, al menos, dos años más. Y que controla a la perfección por otra parte. La sugerencia ha partido de Génova, en concreto de una persona que la conoce muy bien, dado que trabajó a sus órdenes: Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido gobernante (en la imagen).

Y no, ahí Aguirre se ha plantado. No abandonará el liderazgo del PP madrileño ni tan siquiera si su sucesor Ignacio González, y no Ana Botella, candidata de Génova, fuera el sustituto. Y sí, desde ese cargo piensa seguir diciendo lo que le venga en gana. Ella asegura que no se está vengando de Mariano Rajoy, que hizo todo lo posible por su caída, pero que se ha ganado su derecho a hablar con libertad. Un pulso en toda regla.

Aguirre sigue siendo un valor electoral del Partido Popular por su consistencia pero Rajoy no le perdona que intentará quitarle el puesto en el famoso Congreso del PP celebrado en Valencia durante el Zapaterismo. Su gestión en la Comunidad de Madrid fue solvente pero atentatoria contra el lectorado católico del PP, por su financiación del aborto -que Ignacio González ha proseguido- y su actitud progre en materia como el divorcio exprés o el gaymonio. Ahora bien, tiene la virtud de explicarse muy bien: como cuando ha dicho que la Administración pública debe reducirse de forma rápida estaba criticando la actitud, siempre tímida, de Mariano Rajoy, cuyas reformas son interminables por su táctica de hacerlas poquito a poquito. 

Eulogio López

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