Las cifras sobre la burbuja de las plantas desalinizadoras las puso sobre la mesa hace un año el hoy candidato del PP a las europeas, Miguel Arias Cañete, aunque quien mejor lo ha contado han sido los vecinos de los afectados, como el diario La Verdad de Murcia. Ya saben, el objetivo del plan era construir un montón de plantas que permitieran emplear el agua del mar tanto para el consumo como para la agricultura. Los regantes murcianos con gracia hablan del 'agua desmayá'. El Programa AGUA (Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua), la alternativa socialista al Plan Hidrológico Nacional, preveía 105 actuaciones para hacer llegar a la costa mediterránea 1.063 hectómetros cúbicos de agua al año.

Los datos del faraónico proyecto son como siguen. El Gobierno de Zapatero presupuestó más de 2.300 millones para construir 51 desaladoras, como he dicho, para acabar con el problema del agua. Afortunadamente, sólo hay 17 en funcionamiento y otras 15 en construcción, ¡y a qué coste! En concreto en la costa mediterránea, desde Gerona a Málaga, la idea era construir en torno a 20 para obtener entre 600 y 700 hectómetros cúbicos anuales. Bien, el agua 'repescada' no llega ni a 120 hectómetros cúbicos anuales. Pero eso, siendo grave, no es lo más grave. Lo más grave está en los millones de euros invertidos, cuyo destino es incierto.

El coste, sólo en esas 17 plantas del Mediterráneo, ha costado la friolera de 1.600 millones, aunque solo funcionan al 16,45% de media. Hasta Bruselas tomó nota y advirtió a España del fiasco.

El País ha dado algunos datos de esas plantas, no de todas, y son, la verdad, alarmantes. En las plantas de Santa Eulalia, en Ibiza, y la menorquina de Ciudadela, se han invertido 99,4 millones y 55,2 millones respectivamente, no se han puesto de funcionamiento nunca y no están conectadas a la red de agua potable por problemas de diseño y acabado. Lo mismo ocurre con la desalinizadora catalana de El Prat.

El plan se activó después de sequía de 2007 y 2008, que puso en peligro el abastecimiento de agua en Barcelona. Se ha invertido do en ella 230 millones (el 75% financiados por fondos comunitarios), pero desde su construcción ha trabajado a un 10% de su capacidad.

Eulogio López
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