• Amor, de Michael Haneke, se alza con el Oscar a la mejor película extranjera: ancianito asfixia a ancianita con almohada.
  • Sin embargo, el Oscar a la mejor película fue para la mejor, Argo, de Ben Affleck.

Tal como se preveía, y merecía, Argo, la magnífica película de Ben Affleck, se convirtió en la gran ganadora de unos Oscar en los que los galardones estuvieron muy repartidos y donde, nuevamente, los partidarios de la muerte lograron colar un gol con Amor, la película del bávaro Michael Haneke, con un contenido a favor de la eutanasia, que obtuvo la estatuilla a la mejor película de habla no inglesa.

Tres horas y media duró la 85ª edición de los Premios Oscar, en una ceremonia muy musical pero con alguna anécdota curiosa como la caída de Jennifer Lawrence al ir a recoger el galardón a mejor actriz (por El lado bueno de las cosas) o la sorprendente conexión con la Casa Blanca para que Michelle Obama leyera el nombre del ganador de la estatuilla más codiciada: la de mejor película. Con ese premio, Argo (que también obtuvo el de mejor guión adaptado y mejor montaje) consolidaba su lista de galardones y confirmaba el desacierto de los académicos al no mencionar entre los nominados a mejor director a Ben Affleck (en la imagen con su Oscar). A este respecto resultó ingenioso el comentario del conductor de la Gala: el polémico Seth McFarlane, que apuntó: "Argo se basó en una historia tan secreta que incluso su director es un desconocido para la Academia". Por cierto que, siguiendo con McFarlane, fiel a su humor ácido y grosero, realizó algunos sketch fuera de tono como el momento en el que interpretó We saw your boobs ("Hemos visto tus tetas"), un repaso a los desnudos de buena parte de las asistentes a la gala.

Robado el Oscar a mejor director a Affleck, éste recayó en el sibilino Ang Lee, quien con su película La vida de Pi consiguió el mayor número de estatuillas (cuatro), pero el resto técnicas: mejores efectos visuales, mejor fotografía y mejor banda sonora. En este reparto de premios tampoco quedaron descolgadas Los Miserables (con tres, entre ellas a mejor actriz de reparto para Anne Hathaway) o Django desencadenado (con dos, mejor actor de reparto y guión original). La gran perdedora (si nos atenemos a su número de nominaciones y al resultado final) fue Lincoln que sólo obtuvo dos: a mejor actor (merecidísimo por su trabajo Daniel Day Lewis) y mejor diseño de producción.

En el apartado patrio: Paco Delgado salió con las manos vacías a pesar de su excelente trabajo en el vestuario de Los Miserables (se lo llevó Anna Karenina) y también perdió Naomi Watts, nominada a mejor actriz por Lo Imposible, de J.A. Bayona

Por tanto, el mayor desacierto en los galardones de los Oscar de este año fue el premio a la película de coproducción europea: Amor, de Haneke, que vuelve a confirmar que el progresismo se extiende más allá del viejo continente y crece peligrosamente el número de los que muestran un escaso respeto a la vida humana desde su concepción a la muerte natural, todo ello disfrazado de caridad…

Juana Samanes

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