• El problema para la francesa es que la española se ha revalorizado, entre rumores, y cuesta ya más de 2.700 millones en bolsa.
  • Pujals quiere vender su compañía, pero no a cualquier precio, y Orange necesita comprarla porque no tiene fibra óptica.
  • Orange no está dispuesta a pagar una 'fortuna' pero necesita a Jazztel para competir con Vodafone y Telefónica.
  • La francesa ha puesto en marcha su ingenio para que baje la cotización de la operadora española, si no llega a un acuerdo por otra vía.

Hispanidad ponía en una misma balanza la semana pasada los resultados de Orange y Jazztel. Salieron a la luz el mismo día, aunque, como ya explicamos, no son comparables por el tamaño de una y otra. El número de clientes o la cifra de facturación dejan a una y a otra en escaleras muy alejadas. La francesa atiende a 12,36 millones de clientes en móvil y facturó casi 1.000 millones en el primer trimestre, mientras que Jazztel atiende a 1,35 millones de clientes y facturó algo más de 280 millones.

El foco de atención, sin embargo, no estaba ahí, sino en las carencias de ambos para ser complementarios y las razones para una fusión. Tras la compra de ONO por Vodafone, Orange tiene que mover ficha para enfrentase a las dos grandes: Telefónica y Vodafone. Paralelamente, Jazztel tiene la fibra óptica que le falta a Orange, y ésta podría comprar la española, pero actualmente su precio en bolsa es desorbitado (más de 2.700 millones de euros). Jazztel se ha revalorizado este año en torno al 35%, precisamente al calor de los rumores sobre una fusión inevitable con Orange.

Ya se sabe: el tan-tan "compra con el rumor y vende con la noticia" no ha dejado de sonar desde hace meses, y ha ido a más tras la operación Vodafone-ONO. El presidente de Jazztel, Leopoldo Fernández Pujals (en la imagen), lo sabe, del mismo modo que todos sabemos, a su vez, que quiere vender la operadora, pero no a cualquier precio, para atender políticamente a los cubanos que suspiran por un relevo al castrismo. Orange también lo sabe, pero no está dispuesta a pagar una 'fortuna'.

La francesa ya ha puesto un precio a Jazztel para comprarla, 2.400 millones, pero tendrá que desanimar al adversario para que baje el listón. Y estamos hablando de una empresa cotizada. Eso sí, si Pujals se aviene a un acuerdo. Y si no se aviene, dejará que se desinfle en bolsa hasta que tenga un precio razonable a sus intereses, contrarrestando con informes, analistas y lo que se precie para que el valor se ajuste a lo que Orange cree que vale.

En cualquier caso, la francesa una ventaja para ponen en solfa a Jazztel, que, insisto, Pujals quiere vender: su negocio fuerte no está en España sino en otros países europeos -Francia, Polonia, Bélgica, Rumanía- y, por tanto, puede esperar. El propio director financiero de Orange, Gervais Pellisier, lo recordaba la semana pasada: "No hay urgencia para moverse".

Urgencia, no, es posible. Pero sí muy aconsejable. La fibra óptica, que Orange no tiene, es fundamental, tanto que el futuro de cualquier operadora pasa por ella. El ADSL no basta para ofrecer el cuádruple play (Internet, fijo, móvil y TV). En esas condiciones están Telefónica y Vodafone. Y Orange no se puede quedar atrás.

Miriam Prat

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