Lo que no dice es cuándo. Juan Villar Mir y de Fuentes será el futuro presidente tanto del Grupo como de la constructora OHL

 

Ahora mismo, es vicepresidente único de la compañía. OHL cierra las mejores cuentas de todo el sector constructor. No le preocupa haber quedado marcado por haber abierto una capilla en su sede central.
Villar Mir certificó, en la mañana del martes 1, durante su presentación de los resultados 2010 que su hijo, Juan Villar Mir de Fuentes, será quien le sustituya, ojo, no sólo como presidente de la constructora sino de todo el Grupo Villar Mir, que integra, además, a Fertiberia o Ferroatlántica.

Esto sí, no dijo cuándo, a pesar de su edad tirando a provecta, aunque sigue trabajando seis días por semana y si tiene viajes, siete.

Villar Mir es un personaje singular. Se presenta, además, como el rector de la constructora más rentable de España, aunque no la más grande. Además, está en el ojo del huracán por su carácter y por su fe. Sí, por su fe. Cuando inauguró Torre Espacio, ahora sede de la compañía, construyó una capilla, donde se celebra la eucaristía, con el conocido como sagrario más alto de Madrid. De esta manera demostró que un hombre que vive de la negociación con gobiernos, del sector público, no tiene por qué ocultar sus convicciones religiosas. Encima, como propietario que es de la firma, se permite el lujo de ser uno de los empresarios que menos cobra de España. Es lo que se llama predicar con el ejemplo, especialmente en tiempos de crisis. Todo un caso.

Respecto a los resultados de OHL en 2010 sólo se puede decir que son buenos, los mejores de los seis grandes grupos constructores (ACS, Ferrovial, FCC, Sacyr, Acciona y OHL) sobre todo por un crecimiento del resultado superior al 20%. La clave: Villar Mir asegura que se siente muy español pero que sólo el 7% del EBITDA de su grupo constructor y concesionario procede del negocio en España frente al 93% que llega del exterior, sobre todo de las concesiones de autopistas en Brasil y México: Me siento muy orgulloso de ser español pero el negocio está fuera. OHL opera en 27 países y tiene muy claro que las concesiones y la obra civil son el futuro. Desde luego, no quiere entrar en inmuebles, especialmente en España: nada de vivienda residencial. Y, menos que en ningún otro sitio, en España.

Su clave, que representa también un mensaje al resto del sector es no entrar en otras actividades, en lo que parecía una clara referencia a Ferrovial, Acciona, ACS y Sacyr, que han entrado en el sector energético o en el de gestión de aeropuertos. Un Miguel Villar Mir, con muchas gracias pero sin cortarse un pelo, exhibe un gráfico en el que compara la rentabilidad para el accionista de OHL con el resto de las grandes empresas del sector. No necesito decirles quién sale ganando.

Eulogio López

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