• El PIB de Japón retrocede un 0,6% en el último trimestre de 2011.
  • Se impone el modelo chino, o explotación laboral de los trabajadores, con salarios de miseria.
  • No aprendemos: en España (y Europa) vamos hacia una salida de la crisis… 'a la japonesa'.
  • Al final, pagamos las consecuencias de una globalización asimétrica: gran disparidad de salarios de países que compiten en un mercado abierto.

La economía occidental no pasa, precisamente, por su mejor momento, y no parece que su recuperación esté cerca. A la caída del PIB japonés en el último trimestre del año pasado -ha bajado el doble de lo esperado, es decir, un 0,6% cuando las estimaciones eran de una caída del 0,3% -hay que sumar las malas perspectivas para este año-.

El mal dato que ha arrojado la economía japonesa se debe, según los datos del Gobierno de aquél país, a la fortaleza del yen y al debilitamiento de las exportaciones. Además, el consumo interno también ha sufrido un retroceso importante: ha pasado de aportar el 0,9% del PIB a aportar sólo una décima. Así, en el conjunto del año, Japón registró un retroceso del 0,9% del su Producto Interior Bruto.

De esta manera, el país sigue sin salir completamente de la crisis de los años 90 causada por el estallido de su burbuja inmobiliaria.

Pero estos datos reflejan algo más que la mala situación de un país concreto. Es una muestra de lo que ocurre en la economía occidental y, concretamente, de los países europeos.

Sin ir más lejos, tal y como publicó Hispanidad, las previsiones de CaixaBank acerca del crecimiento de los países de la eurozona no son nada halagüeñas para el presente año. En este sentido, Reino Unido y Alemania -supuestamente las dos economías europeas más fuertes- sólo experimentarán un aumento del 0,7% y del 0,5% respectivamente.

Caso aparte es el chino, que crecerá al 8,4% en 2012. Claro que su modelo productivo no sólo no es exportable a otros países, sino que debería estar prohibido. Es decir, la explotación salarial de los trabajadores. Los chinos producen mucho y muy barato porque los costes salariales son mínimos. El mismo modelo se sigue en India, donde este año se prevé que experimente un crecimiento del 7%.

Ésta es la globalización asimétrica en la que estamos inmersos: diferencias extremas entre países con fronteras abiertas.

En España, salvando las distancias, que son muchas, parece que hemos cogido lo peor de cada 'casa' para salir de la crisis: el modelo japonés de 'recuperación' económica y el modelo chino que consiste en bajos salarios para producir con menores costes y así competir en precio.

Pablo Ferrer

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