Es una verdadera obsesión: introducir el aborto en Hispanoamérica, esto, pervertir a la hispanidad. Están consiguiendo victorias aunque, como todos los mercaderes de la muerte, al final fracasarán. Los defensores de la vida, ya saben, en la misma línea de todas las batallas cristianas: de derrota en derrota hasta la victoria final.

Y República Dominicana, un país que evoluciona  entre el mundo hispano y el norteamericano, no podía ser menos.

Lo explica Noticias Globales a través de la CEDAW, otro invento del lobby feminista de Naciones Unidas, el planteamiento es tan simple como simplón: si usted no legaliza el aborto está atentando contra el derecho de la mujer a asesinar a su propio hijo.

El mundo árabe también es objeto de persecución en este sentido aunque menos. Recordémonos que el fundamentalismo iraní acepta el aborto. Ya se sabe que gran parte de los musulmanes no aceptan el aborto porque consideran que los hijos son un instrumento de presión demográfica contra el adversario -cristianos o agnósticos-. Sin embargo, el cristianismo reniega del aborto porque la vida es sagrada, la del más indefenso también.

Eulogio López

[email protected]