• Estados Unidos estaría construyendo un escudo antimisiles secreto en territorio qatarí, frente a las costas de Irán.
  • El ejército estadounidense está planeando ejercicios militares para destruir las minas iraníes del Estrecho de Ormuz.
  • Y de postre, Hillary Clinton asegura a Netanyahu: "Estados Unidos utilizará todo su poder para frenar el desarrollo de armas nucleares por Irán".
  • Con todo esto, la estabilidad del Reino de Qatar se convierte en una prioridad en la política exterior norteamericana.

Día a día se incrementa la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán. No obstante, en este nuevo episodio de la escalada de tensión entre los tres países, hay un cuarto participante en el juego, que es el pequeño Reino de Qatar.

Se ha conocido este martes que Barack Obama (en la imagen) planea construir un escudo antimisiles secreto -del que como resulta evidente se desconoce su paradero- en territorio qatarí, frente a la Costa de Irán, con el objetivo de proteger los intereses de Estados Unidos, Israel y sus aliados europeos en la Golfo Pérsico, tal y como han informado fuentes oficiales de la Administración norteamericana al diario Wall Street Journal.

Del mismo modo, el ejército norteamericano estaría planeando una serie de ejercicios militares de destrucción de minas -los primeros de este tipo que se desarrollan en la convulsa zona- para el mes de septiembre, con el objetivo de prepararse para un posible bloqueo del estratégico Estrecho de Ormuz -por el que fluye una gran parte del petróleo a escala mundial- por parte del régimen fundamentalista de Teherán.

Con estos movimientos EEUU pretende adoptar medidas para contrarrestar las dos grandes capacidades ofensivas del régimen de los ayatolás: sus misiles balísticos y su amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz, a través de la colocación de miles de minas en el mismo. Aunque los oficiales estadounidenses han declarado al Journal que estas medidas tienen un carácter defensivo, es previsible que la nación islámica considere estos movimientos de la primera potencia mundial como una amenaza a su soberanía.

Al mismo tiempo que EEUU busca fortalecer su posición en el Golfo Pérsico, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, se reunió el pasado lunes con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. En dicho encuentro, la máxima responsable de la diplomacia norteamericana declaró ante el presidente judío que su país piensa utilizar todo su poder para evitar el ansiado objetivo iraní, que es la consecución de armamento nuclear.

Sin duda, las valoraciones de la mujer del expresidente Bill Clinton no van a sentar bien en la República Islámica, lo que junto a los nuevos movimientos norteamericanos en el Golfo Pérsico va a suponer todavía un mayor incremento de la tensión en la zona. Con dicha reunión, la líder demócrata pretende tranquilizar a los judíos, para que no se produzca la situación que más temen los estrategas estadounidenses: que Israel emprenda un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes en solitario.

Por todo lo descrito, ahora, la estabilidad de Qatar y de la dinastía Thani -que hasta ahora no se ha visto cuestionada por las revueltas de la llamada primavera árabe, sobre todo por el alto nivel de vida del país- se ha convertido en uno de los principales objetivos de la diplomacia estadounidense, quien puede haber encontrado en el pequeño reino árabe con una población inferior a los dos millones de personas, a un decisivo aliado de cara al futuro.

Gabriel López

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