El año pasado fue Egipto, donde los islamistas colocaron una bomba en una Iglesia y asesinaron a una treintena de cristianos (las cifras definitivas de cristianos asesinados por su fe nunca se hacen pública en determinados países).

En la Navidad de 2011 le ha tocado el turno a Nigeria. Un grupo radical islamista ha lanzado atentados y ataques contra al menos cinco iglesias cristianas. El balance provisional ya habla de 40 asesinados.

Nigeria, el país africano donde nos estamos jugado el futuro de la libertad, por tanto de la democracia, en África. En este país, rico en petróleo, los islamistas se han hecho fuertes y pretenden imponer la sharia, la ley islámica, cuyo objetivo es terminar con la libertad de culto de los cristianos.

La mayor matanza ha ocurrido en plena Navidad, durante la celebración de una eucaristía (los cristianos viven de la eucaristía). La cosa ha resultado tan inaceptable que, al final, hasta el Gobierno progre de Barack Obama y la mismísima ONU, se han visto obligados a condenar. Estas protestas, sin lugar a dudas, afectarán al respetuoso grupo musulmán que ha perpetrado la -las- matanza.

A ver si nos entendemos: existe una equidistancia morbosa -algo similar a las de algunas fuerzas políticas con los atentados etarras- a la hora de condenar los atentados contra la libertad religiosa. Consiste en referirse a estos crímenes bajo la denominación de violencia religiosa. ¿Violencia de qué religión? ¿Qué casos existen de católicos asesinando a musulmanes en sus mezquitas?

Al igual que los proetarras hablan de terrorismo de Estado para justificar la lógica y justísima represión de las fuerzas de seguridad contra los terroristas, escucho lamentos sobre las matanzas de cristianos que se quedan en eso, en "violencia religiosa". Oiga, no es violencia religiosa: es violencia de una religión, la islámica, frente a otra, la cristiana. Miren ustedes: los cristianos no matan a musulmanes, los musulmanes sí matan a los cristianos.

Es cierto que Occidente tiene mejores ejércitos -cada vez menos, piensen en la Rusia orientalizada y en el malévolo poder chino- pero la Iglesia no controla a los gobiernos occidentales, mientras en Oriente sí impera el panteísmo oficial y anticristiano -también en el mundo islámico-. Y el panteísmo -en Occidente eco-panteísmo o panecologismo- siempre termina en tiranía. Mire usted, el futuro de la democracia en el mundo no depende hoy de la libertad de expresión que, afortunadamente, ha cambiado de cara con Internet, sino del derecho a la vida en Occidente y de la libertad de culto en Oriente. Los líderes occidentales, sean o no hombres de fe, deberían tenerlo en cuenta.

Congresistas y senadores: ¿es que no os dais cuenta de que con vuestro silencio doloso y cobardón estáis labrando vuestra ruina, la ruina de Occidente?

Y a todo esto, ¿cuál debe ser la actitud del cristiano? Pues la que recoge la liturgia de la Iglesia en la festividad del protomártir Esteban, celebrada el 26 de diciembre, que resume la autora del Santoral Hispanidad, Pilar Riestra: "La enseñanza que la Iglesia deriva de este pasaje del Nuevo Testamento aparece recogida en la colecta: 'Concédenos, Señor, imitar las virtudes de San Esteban, cuya entrada en la gloria celebramos; y, así como él supo rogar por sus mismos perseguidores, sepamos nosotros amar a nuestros enemigos'".

Lo cual no es incompatible con el hecho de que no debemos callar ni debajo del agua: Nunca golpear, jamás callar. (Esto no figura en la liturgia de la Iglesia, es de mi propia cosecha).

Eulogio López

[email protected]