• Europa da el visto bueno, por tanto, los venezolanos tendrán que soltar los primeros 403 millones de euros.
  • Unos 403 millones para los que Escotet ha pedido colaboración a terceros.
  • Es decir, seguimos con las mismas: comprar y pagar con lo comprado.
  • Encima, la UE les permite un calendario de adaptación más liviano.
  • Y el presidente del FROB, Fernando Restoy, lo ve bien a pesar de que el Banco de España se ha convertido en rehén de los venezolanos.

Bruselas ha dado el visto bueno este viernes -por fin- a la compra de Novagalicia (NCG) por parte de Banesco. Decimos por fin porque la adjudicación se produjo hace medio año, en diciembre de 2013.

Primera consecuencia: El dueño y presidente de Banesco, Juan Carlos Escotet (en la imagen), tendrá que pagar -sí o sí- los primeros 403 millones de euros, de los 1.003 millones que se comprometió a abonar por la entidad nacionalizada. Cantidad que le sirvió para hacerse con NCG, a pesar de no ser la mejor oferta. Buena prueba de ello -de que las había mejores- es el calendario de pagos que debe afrontar el banquero venezolano. En otras palabras: la historia de la adquisición de NCG es la historia de cómo comprar un banco sin dinero.

Miren: para afrontar el primer pago que debe realizar ahora, Escotet comenzó a buscar la colaboración de terceros ya en el mes de enero. Para los siguientes desembolsos (100 millones de euros el 30 de junio de 2016, 200 millones un año después y los 300 millones restantes el 30 de junio de 2018), el banquero se valdrá de los ingresos que le aporte la propia entidad gallega. Es decir, va a pagar con lo comprado.

Y claro, todo esto lo ha hecho con el visto bueno de Bruselas, que les ha permitido un calendario de adaptación más liviano. Calendario que el presidente del FROB, Fernando Restoy, ve bien a pesar de que el Banco de España, del que es, además, subgobernador, se ha convertido en rehén de los venezolanos.

En total, NCG ha recibido una inyección de capital de 9.052 millones de euros, además de unas garantías por valor de 7.703 millones. A esto hay que añadir los activos transferidos a la SAREB que ascienden a 10.365 millones de euros.

Pablo Ferrer

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