No son malos porque estén locos, se vuelven locos por su maldad. La re-jura: los senadores cobrarán el mes de julio. Paladín Pepiño, por la gobernanza de Europa. Pensiones. Una reforma permanentemente reformable. Bankia o la formación de precios en el capitalismo financiero

No son malos porque estén locos, se vuelven locos por su maldad.

La tarde del viernes 22 de julio, con media España en la carretera y otra haciendo las maletas, resultó toda una tristísima historia de la crisis, pero de la crisis moral. Con la guardia baja en las teles y en Internet, los servicios de urgencias de la opinión pública actual, la primera reacción sobre el doble atentado de Noruega apuntaba a al Qaeda. Yo anduve a caballo entre la redacción de Hispanidad y la de la cadena COPE, y en ambas se apuntaba a la pista islámica. Incluso uno grupo de la nebulosa Al Qaeda aprovechó para reivindicar el acto.

Ahora resulta que fue un extremista, al parecer de derechas, que encima se confiesa cristiano –en un país que figura entre los más ricos y ateos de Europa, no miembro de la Unión-, quien perpetró la barbaridad: una bomba y disparos contra los jóvenes de un campamento de las juventudes laboristas. La progresía hispana no parará hasta que se relacione al Vaticano con el atentado hasta concluir que el autor intelectual de la tragedia es Benedicto XVI, a pesar de que el país nórdico es un país protestante  donde los católicos suponen una ínfima parte de la población. En cualquier caso, los medios progres ya han acuñado el término: el asesino es un "fundamentalista cristiano". ¿Existe alguien que se define así o más bien es un invento de la progresía? No, porque el fundamentalismo cristiano simplemente no existe. Anders Behring Breivik no ha asesinado en nombre de Cristo. Pero Europa reacciona llamándole fundamentalista cristiano. En esto consiste el suicidio europeo.

En cualquier caso, esta salvajada –por ahora llevamos 91 asesinados-, independientemente de la filiación del energúmeno que la protagonizó, no está relacionada con la fe cristiana, pero sí con el suicidio de Europa. El viejo continente, padre del mundo actual, tiene a su vez un progenitor, que es la Iglesia. Su enemigo no está fuera, ni en las tierras del Islam –una mera herejía nestoriana del Cristianismo-, ni en el panteísmo oriental, mucho más puñetero que los mahometanos. No, el enemigo está dentro, en un continente que ha prescindido de Cristo aunque se siga llamando cristiano. El enemigo no es el lleno externo sino el vacío interno, en un universo relativista que ha terminado por considerar a las personas como medios, que ha terminado, en suma, en la abolición del hombre.

No sería buena defensa para nosotros, los católicos, asegurar que se trata de la obra de un demente. De eso nada. Los terroristas están locos, sí, pero no nacieron locos: simplemente, en su libertad eligieron el mal, la violencia, si lo prefieren, y a cosa de negarse a sí mismos, enloquecieron, porque la insania no es otra cosa que la negación del bien, es decir, de la negación de la realidad. Y el Cristianismo es la realidad.

Esa confusión entre maldad y locura es la lógica consecuencia de confundir moral y psicología. El progresismo europeo niega que exista el bien y el mal, pero como se topa cada mañana con el mal, acaba por llamarle enfermo, y en lugar de llevarle a Cristo, le lleva al psicólogo para curarle.

En la misma línea, mucho me temo que la masacre de Noruega servirá para reforzar la perversa equiparación entre cristiano y fanático, otra de las confusiones favoritas de la enloquecida atmósfera postcristiana europea, según la cual todo aquel que crea en algo es un fundamentalista –muy cierto, tiene fundamentos-. Ya habrá quien esté pidiendo la prohibición del culto cristiano en Noruega.

Pero tener fe en algo es tener principios, es decir puro sentido común. Creerse en posesión de la verdad no es extremismo, sino la única postura lógica de un ser racional. El fanático sólo es el incapaz de imaginarse al enemigo. Es decir, no sólo es el que discrepa del adversario sino el que es incapaz de pensar que alguien pueda tener unas convicciones distintas a las propias con perfecta rectitud de intención. Es aquel que dice algo parecido a lo que un crítico le espetó a Chesterton: "Yo no puedo considerar mi igual intelectual a un hombre que cree en algún dogma".

Sí, ya sé que estas palabras no consolarán a los supervivientes del campamento juvenil noruego ni a las familias de los asesinados. Pero cuando pase el dolor primero y el entendible rencor primario, deberán preguntarse el porqué de esta aparente sinrazón.  

La re-jura: los senadores cobrarán el mes de julio

Nos lo cuenta una senadora, en el receso de una tertulia periodística. En primera persona. La historia es bella es instructiva, pues define a la clase política española mucho mejor que el BOE.

Es el problema de convocar elecciones un 25 de mayo, justo a final de mes. Recuerden que se trataba de comicios municipales y autonómicos.

Por puro patriotismo, que conste. Tenían tantas prisas por jurar la Constitución que lo hicieron ante notario. Con la bandera del despacho de la notaría, supongo.

De esta forma, no estaban obligados a esperar a que la Cámara sesione para tomar posesión de acta de senador, razón por la cual se quedarían sin cobrar el mes de julio. Y luego dirán que los notarios no son útiles.

Todo sea por el servicio al público y el fortalecimiento de las instituciones. También para la re-jura senatorial.  

Pepiño, por la gobernanza de Europa

Ocurrió el viernes 22. Rueda de prensa del consejo de Ministros con el nuevo portavoz del Ejecutivo Zapatero, excmo señor ministro de Fomento, don José Blanco. Última pregunta: la representante de la agencia Colpisa, grupo Vocento, quiere saber si se han explicado todos los pormenores del nuevo plan de salvamento a Grecia.

Perdido en su nube poética de propaganda, el ministro entiende que le están preguntando por el futuro de la Unión Europea y los grandes expresos europeos y responde, vibrante, que la gobernanza europea ha dado un paso de gigante y, en el cénit del su entusiasmo, acaba concluyendo que el acuerdo ha sido el primero "pero no será el último". Luego se levantó… y fuese.

Estalla el nerviosismo en la sala y en Twitter. El entusiasmo del ministro por la retoma del proyecto europeo –previsiblemente gracias al buen hacer del gobierno Zapatero- genera una cierta confusión. Sus palabras podrían indicar dos cosas: que existen puntos ocultos en el acuerdo griego, una sospecha que corre por Europa- o que, ¡Ay madre!, habrá otros salvamentos, lo que no es una sospecha sino una pertinente presunción, dado que la tranquilidad de los mercados, lamento haberme equivocado, no duró un mes, sino unas horas.

Es la clase política que tenemos en España y en Europa incapaz de ver más allá de sus narices y sólo brillante y sutil cuando arremete contra el adversario. Pero en su superficialidad  no deja de tener su punto divertido. Es Pepiño, paladín de la gobernanza europea.

Pensiones. Una reforma permanentemente reformable

Vaticinio del Eulogio: antes de que finalice el lapso por el que los españoles nos jubilaremos a los 67 en lugar de a los 65, esto es, antes de 2027, tal y como decreta la reforma de las pensiones aprobadas por el Congreso el pasado jueves, habrá que reformar la reforma y ampliar la edad laboral, o sea, reducir la edad de jubilación.

El gran engaño que nos venden los políticos: que el retraso de la edad de jubilación se debe a la crisis. Hombre sí, pero eso es como decir que el culpable de las malas cosechas es el clima. Sí, el clima siempre influye pero en Occidente la gente no se muere de hambre y en el Tercer Mundo sí, porque aquí tenemos medios para afrontar las inclemencias meteorológicas.

No, estamos obligados a trabajar más horas y más años debido a la acuciante crisis demográfica que asola Occidente. Punto y final. El envejecimiento salvaje de la población europea que mejor ha vivido en muchos siglos se debe a eso: a nuestra comodidad. Y con una pirámide de población envejecida no hay manera de mantener las pensiones públicas porque cada vez son menos los que tienen que alimentar a más.

Resumiendo: la reforma de las pensiones es necesaria pero se queda corta. Francia ha ido mucho más allá y ha colocado, sin plazo de adaptación, la jubilación a los 67 años. Y eso que Francia incentiva mucho más la natalidad, con ayudas a las madres, que cobran un verdadero salario maternal.

Esta es la solución a las pensiones: el salario maternal. Pagar un salario a los padres, durante los primeros años de la vida del niño, por aportar futuros contribuyentes a la sociedad y al Estado no es una limosna: es un acto de justicia.    

Bankia o la formación de precios en el capitalismo financiero

Me lo explica un bróker metido en la conversión de cajas en bancos. Hablamos, al culminar la semana en la que se han perpetrado las salidas a Bolsa de Bankia y Banca Cívica, semana coronada por la intervención de la Caja de Ahorros del Mediterráneo.

Tomemos el ejemplo de Bankia. La cosa funcionó así. El que más acciones compró de la nueva entidad fue Juan Español, es decir, los particulares. Que se llevaron el 60% de los colocados. Para el tramo institucional quedó el 40% restante. Ahora bien, aquí hay que distinguir entre los institucionales patrios y los institucionales foráneo, es decir, los fondos, es decir, los especuladores. Los patrios han aportado al 'éxito' de la salida a cotización de Bankia mucho más que los extranjeros. Tanto es así que el primer accionista del grupo de Rodrigo Rato, es la aseguradora Mapfre, con una inversión de 280 millones de euros, seguido del Santander, con 150 millones y de la propia Caixa, con 100 millones. Inversiones arriesgadas, impelidas por el Gobierno y por el Banco de España, que ahora les costará rentabilizar. FG, presidente del BBVA, fue el único que se negó a poner un euro.

Pues bien, esos inversores institucionales se llevaron casi tres cuartas partes de ese 40%. Los fondos institucionales, especulativos, es decir, que les importa un pimiento el futuro de Bankia, aunque no su cotización, son los que han decidido el precio del 100 por 100. Así funcionan los mercados financieros, ese nuevo ídolo al que los gobiernos, es decir, el conjunto de los contribuyentes, están obligados a "tranquilizar", no se vayan a enfadar y hacerte un descosido. En plata: el 10% decide por 100 por 100.

Juan Español y los inversores institucionales españoles –bancos y empresas- aceptan el precio que marcan los fondos. La cosa funciona así: Bankia hace una oferta de acciones a los especuladores –sí especuladores, y no pertenezco al 15M ni he acampado en la Puerta del Sol- y éstos responden de la siguiente guisa: si me las vendes a cinco te compro una acción, si me las rebajas a 4 te compro dos y si me las dejas en 3, te compró cuatro.

Por cierto, son esos mismos fondos y esos mismos bancos de inversión los que machacan a Bankia con comisiones abusivas y los mismos –las famosas y salvables 'murallas chinas'- que dictaminan lo que vale Bankia. Me explico: en una habitación los analistas sentencian el precio, en la otra, los bróker compran a ese precio. Vamos, que la ley de los mercados financieros, a quienes todos debemos temer –el santo temor a los mercados- convierte a los intermediarios en juez y parte. Y el resto, particulares y empresas, siguen la senda impuesta.

Ni que decir tiene que el resultado final es que Bankia se ha vendido a un 35% de su valor contable, es decir, que se ha malvendido. Rodrigo Rato recibirá 3.300 millones de euros cuando afronta renegociaciones de deuda por más de 35.000 millones.

De propina, los dichos fondos y bancos de inversión –los Merrill Lynch, Goldman Sachs, Morgan, Citi, Credit Suisse- funcionan con el dinero de los demás, porque constituyen un verdadero monopolio del ahorro de los particulares, mientras que particulares, empresas y bancos españoles, que han aportado casi el 90%, aportan lo que decide el 10%. De postre, Bankia ha pagado sustanciosas comisiones a esos bancos de inversión y fondos que nada arriesgan.

Y a esto le llamamos reforma financiera, alabada por una Europa cuyos líderes trabajan, también, para los señores del dinero, para 'tranquilizar a los mercados", si ustedes me entienden.

¿Quién es el culpable de esto? Pues, ante todo, el Gobierno español y el Banco de España, empeñados en que las cajas se conviertan en bancos. Tan empeñados, que incluso exigen, contra toda justicia, a las cajas que posean un coeficiente de recursos propios superior al de los bancos, un 10 frente a un 8%. Y todo ello, claro está, con el nobilísimo propósito de "despolitizar" las cajas y destrozar la imagen del sector bancario español. Y la imagen resulta fundamental en un sector como el crediticio, que vive de la confianza.

En el caso español, esta reforma destrozadora de cajas, entidades mutuales, servirá para malvender, no sólo las cajas de ahorros, sino las industrias que dependen de ellas. Por decir algo, Bankia, es soporte accionarial de empresas como Iberdrola, Indra, NH Hoteles, SOS, Iberia (ahora IAG), Mapfre (esta menos porque la controla una fundación), Realia y sigan ustedes contando. Tras ser esquilmada por los especuladores, perdón, por los mercados, que han reducido su valor hasta el 35%, Rodrigo Rato se verá obligado a vender sus participaciones industriales, que quedarán a merced de multinacionales extranjeras deseosas de ganar cuota de mercado en España e Iberoamérica y que, evidentemente, no desean invertir en España. ¿Y saben cuáles son los países que mejor han capeado la crisis? Acertaron: aquellos que han sabido cuidar su industria. Ejemplo: Alemania. Verbigracia: si es usted un español pudiente trate de comprar una compañía germana estratégica y verá cómo le ponen todas las trabas del mundo.      

Así funciona el sistema capitalista actual (capitalismo financiero, no liberalismo), y yo creo que lo mejor sería prenderle fuego. Pero, en el caso español, la imbecilidad supina ha sido la alabada reforma de cajas de ahorros (ojo, alabada por el PSOE y por el PP, que no critica la reforma sino el modo como la ejecuta el Gobierno Zapatero) porque las cajas eran la joya de  la corona española. Naturalmente, fueron creadas por la Iglesia en su mayoría, para luchar contra la usura y ofrecer su beneficio a la sociedad. Un motivo más para que los progresistas las hayan destruido.      

Eulogio López

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