Barroso exige eurobonos y Merkel cede ante sus socios

 

Otra reunión del Eurogrupo, el 3 de octubre. Allí podría abrirse el segundo paquete de ayudas a la deuda griega -a cambio de nuevos zarpazos a la economía de los griegos- pero, a la postre, Angela Merkel cede ante sus socios comunitarios: no se dejará quebrar al Gobierno griego, ni tan siquiera de forma controlada (que es lo que habría que hacer) para que los inversores en deuda griega -especialmente intermediarios financieros franceses y alemanes, así como fondos norteamericanos- cobren sus abusivos intereses.

Lo que no sabemos es el coste de todo ello. Para el conjunto de la Unión y para la propia Merkel, pues su principal oposición la tiene dentro, en su propio partido y en su propia coalición de Gobierno.

En el entretanto, el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, exige eurobonos, una medida mucho menos simpática que la de la Tasa Tobin, que homologará el coste de la deuda para todos los miembros de la Unión Europea, es decir, que emitir deuda pública resultará, por ejemplo, más caro para los alemanes y más barato para los italianos.

Eulogio López

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