Elecciones norteamericanas. Por un lado, tenemos a Barack Obama, que necesita una guerra limitada para ganar las elecciones de noviembre.

Una guerra desde el aire, que la invasión de tierra ofrece muchos problemas. O mejor, que sean los israelíes quienes destruyan el armamento nuclear iraní y Estados Unidos quien aproveche para destruir el ejército y la armada iraníes.

Obama sólo debe tener el suficiente tacto para no romper su imagen de presidente progre y pacifista incapaz de matar una mosca, bueno, salvo a los no nacidos, pero que sólo va a la guerra mientras no se ponga en duda que es un tipo capaz de defender a su país -o lo que se quiera entender por ello- y que no es como el loco de George Bush.

Enfrente están los republicanos, que cuentan con tantos posibles ganadores que se han quedado sin ninguno. Las primarias gringas son realmente demoledoras.

A estas alturas, ya sabemos que Mitt Romney no es un marciano pasado por la cirugía estética y que la revelación republicana ha sido Rick Santorum. La prensa progre norteamericana, y también la española, lleva lanzando dardos envenenados contra el católico, fundamentalista, talibán y peligroso Santorum. Pero es curioso. Esta vez la campaña no está teniendo demasiado éxito. Es lo malo que tienen los países jóvenes, que son más libres y la libertad siempre ha sentido admiración por la coherencia. Y lo que desconcierta de Santorum es precisamente eso: es un tipo coherente: dice lo que piensa y hace lo que dice. Toda una novedad en la política mundial.

¿Va a ganar las primarias republicanas? Yo creo que no. Si las ganara, ¿podría vencer a Obama en noviembre? Yo creo que no. El virus progre está infectando Estados Unidos que culturalmente continúa siendo un vasallo de Europa. Además, Santorum no tiene un dólar mientras sus adversarios están forrados.

Pero no acabo de verlo claro. Miren ustedes: cuando peleas con un tipo coherente, nunca sabes lo que puede pasar.

Eulogio López

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