¡Qué pudorosa es la progresía! Dicen los medios más progres, por ejemplo la RTVE del PP -o así, que dijo un vasco- que Beatriz, la tristemente famosa salvadoreña que solicitó abortar a su hija anencefálica, fue sometida a una "cesárea", una forma de extraer a su hija antes de que fuera necesario, porque "en El Salvador se castiga todo tipo de aborto".

Ya informé sobre una buena amiga que española, de nombre Miriam -y no es nombre falso, sino verdadero- que estuvo en el mismo caso.

También a ella le presionaron para que abortara en este paraíso del aborto que es España, pero dijo que ni de broma. Esperó a que el parto fuera posible -a los siete meses de embarazo- y dio a luz a su hijo, le abrazó, bautizó y murió en sus brazos. Miriam no quería matar a su hijo, Beatriz -nombre falso- sí. Se han acogido a la coña de la cesárea pero el objetivo era ese.

Para ello, todos los medios progres -esos que hablan de cesárea para no hablar de una madre que ha pedido la muerte de su hijo- el hijo de Beatriz nació artificialmente porque estaba destinado a morir. Sí, pero cuando lo quisiera Dios o la madre naturaleza, si lo prefieren, no cuando lo decidieran ni su madre ni el lobby abortero. En plata: el hijo de Beatriz nació y murió, Beatriz vivirá, como hubiese vivido de todos modos. Ahora bien, la diferencia entre Beatriz y Miriam es que Beatriz quería matar su hijo mientras Miriam quería que viviese el mayor tiempo posible.

Y es que, como recuerda el doctor Simón, no es lo mismo morir que matar. Si fuera lo mismo no existirían los tribunales de justicia (lo cual, sería un paraíso con el que ni me permito soñar).

La 'cesarea' de El Salvador no es un argumento a favor del aborto sino una demostración de hasta qué punto se puede mentir para conseguir una aberración: la muerte del inocente.

Eulogio López

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