• Para el nacionalismo catalán, se trata de romper con el café para todos.
  • Al mismo tiempo, Artur Mas ya empieza a sentir el secuestro de ERC.
  • Y de los Pujol, convertidos en los más separatistas de todo y empeñados en que Mas se despeñe.
  • Durante el primer trimestre del año, la Generalitat necesitará más fondos del Estado para cubrir sus compromisos de deuda.
  • Al tiempo, Mas lanza un ultimátum al Gobierno Rajoy: en seis meses tendrá que validar el referéndum secesionista.

Fuentes de la Generalitat aseguran que a Artur Mas no le ha gustado nada el modelo de España Federal que propugna el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y tampoco le gusta nada al Gobierno Rajoy, quien quiere pactar con el PSOE sinpara la caja de Pandora de una España Federal.

Y no le falta razón a Artur Mas, si consideramos que el Estado de las autonomías español se parece mucho a un Estado federal y que, además, si algo repugna a Artur Mas es el café para todos marcado durante la Transición porque considera -y ahí anda cargado de razón- que el ansia de autonomía no es similar en las 17 comunidades autónomas.

Y lo malo es que ni Rubalcaba tiene clara su oferta. O al menos no la tienen en el PSOE. El PSC sigue jugando con los conceptos al tiempo que Carme Chacón intenta utilizar a su líder Pere Navarro para echar a Rubalcaba.

Por si fuera poco, los socialistas valencianos no se iban a quedar atrás. Así, exigen una España sin provincias y con naciones, lo que vulnera la Constitución tanto o más que las pretensiones de CIU.

Al mismo tiempo, Oriol Junqueras, el líder de ERC, quien ahora pretende extender a las Baleares su independentismo, ya ha empezado a exigir de Artur Mas una postura cada vez más radical. Y Mas cede a sus exigencias: acaba de anunciar un ultimátum al Gobierno español, donde le da seis meses para validar el referéndum independentista. Pero la Generalitat ya sabe de antemano que el Gobierno español no puede aceptar ese ultimátum.

Pero la presión a Artur Mas para que no llegue a ningún acuerdo económico con Madrid también procede de la propia Convergencia y en concreto de la familia Pujol. Y con un doble intento: romper con Madrid y colocar a Artur Mas en un callejón sin salida cuando fracase su aventura independentista.

Por si fuera poco, en el primer trimestre del año, no más, la Generalitat tendrá que acudir de nuevo a Madrid para hacer frente a su deuda creciente y, sobre todo, a sus impagos a proveedores.

Conclusión, en Moncloa consideran que hay que llegar a un doble acuerdo: con el PSOE, cuando se aclare internamente, y con Artur Mas, antes que se despeñe por la deriva independentista. Pero ahora mismo, ambos pactos están difíciles.

Eulogio López

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