Y Rodrigo Rato cada vez más alejado del equipo económico de Mariano Rajoy. El más remiso es el señalado: el presidente del BBVA, Francisco González. Mientras, Emilio Botín asegura que no está dispuesto a compartir poder con Rato. Y en Caixa consideran que sería el matrimonio menos conveniente, pues totalizaría 8.000 oficinas. Rato parece obligado a vender participaciones industriales o a fusionarse con un banco de país emergente

Problema en Bankia. Una vez que Rodrigo Rato se ha decidido por seguir en banca y no integrarse en el Gobierno Rajoy, ahora su problema es otro: tras fusionar siete cajas de ahorros los problemas se acumulan sobre su mesa, especialmente en vencimientos de deuda para 2012.

El tercer grupo bancario del país ha realizado un ajuste en toda regla pero no basta. Por eso, Bankia está llamado a una fusión, esa en la que insiste el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy (ha vuelto a hacerlo en la mañana del lunes), en su primer gran error como futuro presidente del Gobierno.

EL problema es que ninguno de los tres grandes grupos bancarios quiere fusionarse con Rodrigo Rato, porque, naturalmente, el ex director del FMI quiere mando en plaza. El más lógico, el previsto, era el BBVA, pero su presidente, Francisco González, es hoy el más remiso. Una vez que no ha logrado terminar su vida profesional como vicepresidente del Gobierno, FG no está dispuesto a ceder su cargo.

En el Santander el panorama no se presenta más halagüeño. Emilio Botín y Alfredo Sáenz no están dispuestos a ofrecerle mando en plaza y tampoco les interesa mucho Bankia.

Y en Caixa aseguran -y la cosa tiene lógica- que sería la peor fusión de todas. La Caixa tiene 5.000 oficinas, por 3.000 de Bankia.

Por tanto, Rato está jugando a dos barajas: o bien comenzar un proceso acelerado de venta de participaciones industriales o bien dejar que entre capital en el accionariado, sólo que las únicas entidades que hoy compran algo en el mundo son los bancos de países emergentes. Hombre, comprar sí que compran en Europa pero les gusta cualquier sector antes que la banca.

Miriam Prat

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