• Y el 80% de ella pide la opción de fijo, móvil y ADSL (50 euros).
  • Telefónica, desbordada por la iniciativa de Gilpérez. Tanto, que no estaba preparada para el aluvión de peticiones.
  • Vodafone y Orange quieren dar la batalla en Competencia y, si acaso, en los tribunales.
  • Por contra, Jazztel ha optado por unirse a la compañía de César Alierta.
  • Con Movistar Fusión se enfrentan los dos tipos de regulación de competencia.

La competencia brama pero lo cierto es que el presidente de Telefónica de España, Luis Miguel Gilpérez (en la imagen), ha dado en la diana con Movistar Fusión. La compañía se ha visto desbordada por el aluvión de peticiones para a instalar en un sola factura los servicios de fijo, móvil, banda ancha, tv, etc.

Se niega a dar cifras pero sí se enorgullecen de que no sólo han detenido la sangría de bajas sino que el 50% de las peticiones procede, directa o indirectamente, de clientes de otras operadores. Y también: más del 80% de las peticiones de alta corresponde a los 50 euros de fijo, móvil y ADSL.

Los franceses de Orange y los ingleses de Vodafone insisten ante el regulador de la competencia en que la oferta de Telefónica no es replicable, aunque la primera respuesta ya ha sido que sí lo es, que no atenta contra la actual regulación.

De hecho, con la llegada de Movistar Fusión se aceleró la firma del acuerdo entre Telefónica y Jazztel, antes enemigos irreconciliables, han decidido unir sus fuerzas en redes: Jazztel se compromete a invertir 500 millones de euros para disfrutar del acceso a la red.

Y lo cierto es que el lanzamiento de Movistar Fusión ha puesto en el escenario los dos métodos de regulación y de, por tanto, la dos mediciones del libre competencia. Por una parte, están los partidarios de identificar libre competencia con cuotas de mercado por empresas y, por otro, los de quienes contemplan la libre competencia desde las ventajas que proporcionan la cliente. La CMT, con Movistar Fusión, ha pasado de un grupo a otro.

Eulogio López

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