• "Las normas de protocolo no son de obligado cumplimiento…cada uno se pone en evidencia... Por cierto, jugaba mi equipo".
  • La respuesta del ministro, en un acto en el que estaba el Estado Mayor casi al completo, provocó murmullos.
  • El ministro de defensa señala que el ejército no intervendrá en Gibraltar, y deja el 'petate caliente' en manos de la Guardia Civil.
  • Afirma que el Instituto Armado está cumpliendo su función allí, y resta importancia a las quejas de la AUGC reclamando la intervención del ejército en el conflicto.
  • Defiende que la tropa, en aras de la austeridad, tenga que pagar el 50% del rancho a partir de ahora.

Jamás se habían visto unas medidas de seguridad semejantes en un desayuno informativo de Europa Press. Lecheras, un arco detector, decenas de policías dentro y fuera del hotel Intercontinental. Agentes camuflados entre las mesas. Por este foro han pasado infinidad de ministros pero este martes acudía el de Defensa, Pedro Morenés, arropado por casi todo el Estado Mayor del Ejército.

La primera pregunta, sobre las medidas a adoptar para que no vuelvan a ocurrir acontecimientos como el de la sonora pitada al himno nacional, puso en apuros al ministro, precisamente frente a un auditorio para el que el himno nacional es sagrado. Para el ministro, el himno tiene un protocolo y hay que cumplirlo. El problema señala, es que no se cumple. "Cualquier español bien nacido se tiene que poner de pie al oirlo". Tras soltar esta frase tan cuartelera, el ministro se contradijo a sí mismo, al señalar que "las normas protocolarias no son de obligado cumplimiento, y cada uno se pone en evidencia con sus actos… Por cierto jugaba mi equipo". La contestación del ministro no provocó precisamente sonrisas entre los allí presentes, sino un ligero murmullo incontenido de los más valientes, que ya se sabe que los militares son muy patriotas, pero también muy obedientes con la superioridad.

Con respecto al conflicto pesquero que mantiene España con Gibraltar, y cuestionado sobre una posible intervención del ejército en las aguas territoriales españolas para proteger los derechos de los pescadores españoles, fue tajante. La intervención de la Armada "no es aplicable en la situación actual". Señaló que está en contacto con los ministros de Asuntos Exteriores y de Interior, y quiso aclarar que la supuesta petición de ayuda de la Guardia Civil a la Marina Española,  publicada en la prensa no era una petición del cuerpo, sino de un sindicato de guardias civiles, la Unión de Oficiales. Negó que sea cierto que la Benemérita no tenga los medios suficientes y afirmó que está cumpliendo perfectamente con su trabajo.

No estaba por allí Arsenio Fernández Mesa, director General de la Guardia Civil, quien anunció su incomparecencia esa misma mañana. Tampoco hubo oficiales. Su ausencia fue justificada por altos mandos del ejército "porque la Guardia Civil sólo es un cuerpo militar en tiempo de paz". No es del todo cierto, sus unidades son de las más demandadas en las misiones internacionales llamadas 'de paz'. De momento, el petate caliente de Gibraltar lo tiene en sus manos el Instituto Armado, con la Royal Navy dirigiendo el hostigamiento. Precisamente este martes se ha producido un incidente entre las lanchas de la policía gibraltareña y la Guardia Civil, que han protagonizado un nuevo encontronazo en el peñón este lunes.

Pedro Morenés, ex gestor en la vida civil de empresas armamentísticas, hizo una encendida defensa de la inversión en industria militar, que quiere proteger, aunque no precisó claramente cómo. Los argumentos le sobraban: por cada euro invertido en defensa se generan 2,6 para la economía española. Cada español 'paga de su bolsillo' 11 euros mientras los franceses invierten 40 euros per cápita en presupuesto para el ejército. Morenés defendió la política de austeridad que les ha obligado a hacer pagar el 50% del rancho a los militares del ejército de Tierra, la Guardia Real y la Unidad de Emergencias, UME, afirmó que esa medida no es la única que se está adoptando. "No estamos en la situación del 2001 cuando se decidió correr con el 100% del gasto de la comida".

En cuanto a la Industria Militar, en la cual los españoles "han invertido una fortuna" y aporta conocimiento y tecnología, lanzó un mensaje velado tanto a la oposición como al Gobierno, que le ha obligado a recortar en un 25% el presupuesto de este año, con tan sólo 6.350 millones de euros, la mitad de lo que se han gastado los turistas en España. "La Industria militar aporta conocimiento y tecnología…También advirtió del peligro de que las empresas extranjeras, al amparo de la época de "vacas flacas" intenten hacerse con el control mediante la inversión de la industria española armamentística "mediante posiciones de fuerza financiera".

Sobre la salida de Francia de Afganistan,  en cumplimiento a las promesas electorales de Hollande, advirtió de los peligros de permitir que la política interior incida en la exterior y avisó que puede tener repercusiones "para la seguridad de nuestra gente que está allí" dada la complejidad del país y su "psicología colectiva". Los insurgentes, manifestó, pueden tener la percepción de que una retirada sea parte de su victoria.

Aún no está cerrado el acuerdo entre Santa Bárbara y el Gobierno Saudí para venderles carros de combate. Afirmó: "Ya me gustaría dar esa buena noticia" ni tampoco, señaló la revisión de condiciones del escudo antimisiles en Rota con Estados Unidos, solicitada por nuestro país en marzo, que implicaría mejores condiciones para España, como la reparación de barcos a expensas de Estados Unidos.

La primera respuesta burocrática estadounidense  llegó un día antes del viaje a Chicago. "Y allí había otros temas de los que hablar". Resaltó la importancia de la base de Rota, en aras de "nuestro compromiso de credibilidad, para que sea sostenible a la hora de dar la cara cuando haya que darla.

Otro asunto importante es el cambio de mandos en el Estado Mayor. No es algo que se haga en otros países de nuestro entorno, señaló. Hay que acabar con la naturaleza política de estas decisiones en el ejército, declaró, como ocurre en otros países de nuestro entorno.

Sara Olivo
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