• El inicio del inicio: otro paquete de ajuste, que no de expansión, para el jueves.
  • De Guindos ya advirtió días atrás, ante las cámaras, que el IVA tiene aspectos regresivos.
  • La inflación lo permite pero el consumo podría resentirse.
  • Por supuesto, no es posible cambiar reducción de cuota por incremento del IVA.
  • Otra tentación: subir el impuesto de sociedades, pero eso no puede hacerse sin reducir el impuesto de beneficio de las pymes, promesa electoral del PP.

Es sobre el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no sobre el de Economía Luis de Guindos, quien, por el momento, se eleva todo el protagonismo de la política económica. Habra más De Guindos que Montoro, pero solo para dar las malas noticias... que ejecuta el jefe del Fisco.

Y aunque mantienen buenas relaciones, ya han surgido discrepancias. Si Soraya Sáenz de Santamaría habló de "el inicio del inicio", Montoro ya está en la continuación  y quiere aprobar para el próximo jueves un aumento del IVA, que ya la socialista, Elena Salgado elevó desde del 16 al 18% (normal) y del 7 al 8% (el reducido).







Hay todavía margen para subir el IVA desde el 18 al 21-22%, donde se encuentra la media europea, aunque no hay que olvidar que todo aumento del IVA conlleva no sólo una probable reducción del consumo, sino lo que es más grave, que aumente la economía sumergida. Contra el fraude en el IVA es más difícil luchar que contra la elusión fiscal en el IRPF.

Y Montoro tiene prisa: quiere hacerlo este mismo jueves, en otro Consejo de Ministros, que se prevé agónico.

De Guindos se niega. Ante las cámaras, precisamente durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros, ya aseguró que el IVA podría tener consecuencias regresivas, pero lo cierto es que las cuentas no salen. Eso sí, la inflación lo permite. Ahora mismo, la inflación, con permiso del petróleo, no es el problema.

Por supuesto, la obsesión por los recortes no hace posible la medida que mejoraría el empleo, como sería aprovechar la subida del IVA para reducir los impuestos laborales, es decir, las cuotas empresariales. La idea, en esta primera fase, es recaudar, no crear empleo.

Y mientras, claro está, siguen paralizadas las otras dos grandes 'reformas' pendientes: un acuerdo con Comunidades autónomas para reducir el gasto y la reforma bancaria, sencillamente porque no hay dinero.

Por otra parte, Cristóbal Montoro también quiere tocar el impuesto de sociedades de las grandes compañías, pero no puede hacerlo, al menos hasta que cumpla sus promesas con las pymes y emprendedores, a los que se prometió no sólo reducir el impuesto sobre el beneficio para los emprendedores, sino, además, otorgar una serie de subvenciones -sobre todo a la contratación y al pago del IVA reportado- que, por ahora, no se pueden poner en marcha por falta de margen.

Miriam Prat

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