"Han ido devastando las instituciones gubernamentales y todos los centros cristianos, principalmente los católicos, mientras que han respetado las mezquitas", explica el obispo de Bangassou

En la República Centroafricana continúa la inestabilidad tras el golpe de Estado llevado a cabo por el grupo yihadista Séleka, cuyo líder,  Michel Yotodia, ha anunciado la suspensión de la Constitución de República Centroafricana y ha prometido llevar a cabo una transición política en el plazo de tres años.

Mientras, la organización Acción Contra el Hambre (ACH) ha alertado de que la ayuda humanitaria de emergencia en la República Centroafricana tras la reanudación de los enfrentamientos es "más necesaria que nunca" y ha recordado que es "imprescindible" respetar la seguridad de los trabajadores humanitarios "para que puedan asistir a las víctimas".

De acuerdo con el comunicado difundido este martes por la ONG, los últimos enfrentamientos han sumido al país "en el miedo" y, en estos momentos, Bangui, la capital, se ve amenazada por "el caos y los saqueos", lo que podría provocar la suspensión de las estructuras de salud pública. "Aquí, un tercio de sus habitantes viven en la pobreza y el número de niños desnutridos es importante", ha indicado la ONG. En 2012, más de 5.700 personas recibieron tratamiento médico o fueron hospitalizadas a través de los programas apoyados por Acción contra el Hambre, según el comunicado.

Por su parte, el obispo de Bangassou, Monseñor Juan José Aguirre explicó en la COPE "el golpe estado" sufrido en la jornada del domingo en Bangui: "Mi casa está justamente detrás del Palacio Presidencial que este domingo fue tomado por los rebeldes de la Séléka que impusieron al nuevo presidente"."En medio de la misa del domingo de Ramos entraron en la Catedral y lanzaron tiros al techo para obligar a todos los presentes a darles las llaves de sus coches".

Monseñor Aguirre explicó que la Séléka "está formado por cinco grupos de rebeldes en el norte del país que se han unido para formar uno solo". "Han atacado el país desde el norte apoyados por otros grupos islamistas fundamentalistas de El Chad". "Son radicales sudaneses y chadianos que hablan árabe y pretenden instaurar un Gobierno islámico". "Han ido devastando las instituciones gubernamentales y todos los centros cristianos, principalmente los católicos, mientras que han respetado las mezquitas", explica. Y añade que "Centroáfrica sufre una invasión yihadista, favorecida por el acceso al armamento de Gadafi y el interés de países del Golfo. El país es muy débil y a través de él se puede llegar al corazón del continente", recogía La Rioja.

José Ángel Gutiérrez
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