• Juan Luis Cebrián presiona a la operadora para que le saque de la asfixia financiera.
  • Soraya Sáenz de Santamaría considera prioritario modificar la política informativa del Gobierno ante los 'palos' de los medios.
  • Rajoy deja a hacer a Soraya. Su política mediática no ha funcionado.
  • Y Cospedal culpa a la vicepresidenta de dicha política.

Decíamos ayer que la vicepresidenta primera quería poner orden en RTVE, por los varapalos que recibe el Gobierno en el medio público.

Ya declarada la guerra, doña Soraya ha interpuesto el veto a la operación Sogecable. Es decir, a la venta de la televisión de pago vía satélite de PRISA a Telefónica. Como se sabe, PRISA controla el 46% de Sogecable, mientras el otro 44% se lo reparten Telefónica y Mediaset, de Silvio Berlusconi.

Juan Luis Cebrián (en la imagen), el líder de PRISA, exige a César Alierta que compre Sogecable y le libere de la asfixia económica en la que está inserto. Es cierto que el satélite podría complementar a Imagenio -TV por banda ancha- pero también lo es que Telefónica no está ahora para comprar sino para vender: productos y activos.

En resumen, ¿se llevará a cabo la venta Por el momento, desde luego, no.

En definitiva, Mariano Rajoy siempre ha proclamado que él ganó las elecciones contra los medios informativos, mayoritariamente controlados por la izquierda y la socialdemocracia del PSOE. Ahora está empezando a cambiar de opinión.

Y hay tensión en el seno del PP. La secretaria general del Partido, Dolores de Cospedal, siempre enfrentada a la vicepresidenta Soraya -el duelo de las abogadas del Estado- acusa a doña Soraya de ser la responsable de lo que ocurre en RTVE y de lo que considera nefasta política de comunicación del Gobierno.

El Ejecutivo debería recordar uno de los principios de los comunicadores -que no informadores- norteamericanos: no se debe decir lo que la gente no está dispuesta a aceptar aunque sea cierto. En paralelo, no puedes luchar en negar lo que la gente acepta como cierto aunque sea falso. En definitiva, los españoles -no hay más que ver Internet- están convencidos de que toda la clase política española en general está corrupta, y el PP, en particular, también. Y los medios tradicionales saben muy bien que quien manda en la opinión pública es la WWW.

Eulogio López

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