• Por tanto, la salida del digital será en septiembre de 2015, en vísperas de las elecciones generales.
  • Y en el Gobierno lo temen: el proyecto será un periodismo de venganza con un primer enemigo a batir: Mariano Rajoy.
  • Hay más nombres en su 'lista de agravios': la Reina Letizia o el presidente de Telefónica, César Alierta.
  • Fernández Galiano habla de una presión intolerable ejercida por el propio periodista y desde las redes sociales.
  • A Moncloa finalmente no le ha quedado otra que ceder.
  • Pero Unidad Editorial 'resuelve' el conflicto de buenas maneras: las dos partes asumen el compromiso de "plena lealtad y respeto mutuo".

El comunicado de Unidad Editorial no deja lugar a dudas sobre la hora en la que finalmente se selló el "acuerdo amistoso" con Pedro J. Ramírez (en la imagen): a las 2:21. Ni un minuto más ni un minuto menos en la tensa madrugada. Y el acuerdo, con esa 'nocturnidad y alevosía' no ha sentado nada bien en Moncloa, que teme la venganza -un plato que se sirve frío- en forma periodística por el ex director de El Mundo, libre para cabalgar de nuevo. El periodista ya tiene fecha para lanzar su digital: en septiembre. Es decir, en vísperas de elecciones.

Unidad Editorial admite las diferencias que habían surgido sobre "la finalización de su relación laboral". Pedro J. tenía ganas de escapar, sobre todo después del feo que le hicieron en el aniversario del periódico -la armó buena en Twitter sin arrugarse un pelo-, pero el grupo trataba de mantenerlo, presionado por Moncloa (que bastantes favores le ha hecho a los italianos de Rizzoli). Ha vencido finalmente la presión, pero la ejercida por el propio periodista y desde las redes sociales. Antonio Fernández Galiano, consejero delegado de Unidad Editorial, habla incluso de "presión insoportable".

La nota publicada en la web de El Mundo tiene su aquel. Explica que "como consecuencia del acuerdo alcanzado", se adelanta al próximo 31 de diciembre "el vencimiento de la obligación de no competencia postcontractual" que vincula a Pedro J. Ramírez con el grupo y que renuncia a las compensaciones pendientes hasta su jubilación desde la editora. Él mismo firmó una indemnización de 13 millones de euros -a la que se suma un fondo de pensiones- a cambio de no irse a la competencia. El 'capítulo' se cierra con 'amabilidad': "Ambas partes han asumido el compromiso de actuar a partir de ahora con plena lealtad y respeto mutuo, además de no realizar manifestaciones sobre la otra parte, sin perjuicio de las opiniones que las partes pudieran mantener sobre cuestiones de interés público".

En suma, todo listo para que el periodista pueda actuar con manos libres dos años antes de lo previsto (enero de 2016). No permanecía parado, todo sea dicho, y preparaba ya para septiembre de 2015 su proyecto digital. Al Gobierno no se sienta precisamente bien: será en vísperas de elecciones generales y la 'vendetta' tiene varios enemigos. En primer lugar, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que fue quien coordinó el cese de Pedro José como director de El Mundo. Y si consigue que pierda las elecciones, su 'purga' seguiría con la Monarquía, empezando por la Reina Letizia o el presidente de TelefónicaCésar Alierta. También estaba en esa 'lista negra' Emilio Botín, pero ya ha fallecido.

El digital no se llamará El Universal, como tenía previsto, porque la marca la tiene Alfonso de Salas, otro de los fundadores de Unidad Editorial. A partir de ahí, ya no podrá decir que es el único español que no puede escribir en periódico alguno. Es de lo que se quejó amargamente en uno de sus tuits.

Rafael Esparza

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