Veinte diputados de cinco grupos distintos han aceptado la Constitución -es decir, el texto gracias al cual son diputados y cobran un buen salario- "por imperativo legal". No hay que inquietarse demasiado porque el gesto no deja de ser una horterada. De rostro pétreo, ciertamente, pero una horterada.

Ocurría esto justo en el momento en que el escándalo Urdangarín, yerno de SM el Rey, ha propiciado el mayor ataque contra la monarquía de cuantos se recuerdan en la historia reciente. Un ataque por doble vía, la interna y la externa. En mi opinión, la interna sigue siendo la más peligrosa, aunque no persiga la III República sino la abdicación del Rey en su hijo Felipe de Borbón.

¿Por qué la Familia Real ha pasado de ser la institución más valorada por los españoles a una institución risible? No creo que sea por las andanzas económicas de Urdangarín sino más bien por las incoherencias de la propia Casa Real.

No hay que engañarse. En el mundo moderno la monarquía no tiene poder pero tiene, o debería tener, algo mucho más importante: influencia. Y la influencia, o es moral o no es influencia. La Monarquía española ha sido durante siglos un referente para los valores de España, pero ocurre que la esencia de España es cristiana.

Vamos a decirlo así: la unidad de España no depende de ningún consenso político, sino de que respondan a su origen, que es origen cristiano. Todo lo grande que ha hecho España lo ha hecho en nombre de su fe católica y por eso la monarquía española fue siempre reconocida como monarquía católica, también en los periodos en que España "dejó de ser católica". La esencia de España consiste en tener una cosmovisión cristiana aun cuando se dedique a quemar iglesias y a insultar a los curas, porque España sin su fe sencillamente no tiene sentido.

Un rey católico, o un país católico, no es un rey santo y pío sino un rey con cosmovisión cristiana, un monarca de pensamiento católico. Puede ser un crápula, pero esa es otra cuestión.

El problema del actual del Monarca es que ha tenido muchas tragaderas en este punto y me temo que su sucesor se ha alejado aún más de ese pensamiento cristiano. Ha cambiado su filosofía cristiana por una especie de credo pagano en la nulidad de España pero deificar la nación no es más que el camino hacia el fascismo, que una cosa es amar a la patria y otra adorarla. El objetivo de la monarquía no es España sino los valores de España, que son valores cristianos.

Eulogio López

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