450 subsaharianos fueron empujados por los marroquíes para forzar la valla de la ciudad española de Melilla, ubicada en el norte de África. No sé qué ocurre pero, cada vez que hay problemas con Gibraltar, o con los saharahuis, Rabat aprovecha para lanzar a los inmigrantes contra España, como si fueran misiles. Los musulmanes ya están infiltrados en Ceuta y Melilla: ahora no hay nada como utilizar a los negros para desestabilizar el Gobierno. Es relativamente sencillo.

El Gobierno español de Mariano Rajoy, siempre acobardado ante el exterior, actúa a la defensiva, en sentido reaccionario: es decir, espera a que los demás le pongan contra las cuerdas y luego reacciona.

Y las soluciones que propongo son valientes –adjetivos que los políticos interpretan como suicidas-, pero son las únicas posibles. Con Gibraltar hay que cerrar la verja y aislar a un paraíso fiscal bastante repugnante.

Respecto a las dos plazas africanas, no hay otra posibilidad que militarizar –es decir, remilitarizar- Ceuta y Melilla y, de paso, expulsar del Ejército a aquellos residentes de Ceuta y Melilla, de origen marroquí, que nos volverán a traicionar como ya nos traicionaron en el pasado.

Militarizar Ceuta y Melilla significaría, además, reflotar la economía de ambas ciudades, que soportan el mayor paro de toda España.

Eulogio López

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