La Conferencia Episcopal Española alerta de que la norma, aunque sea constitucional, "es gravemente injusta, puesto que no reconoce ni protege la realidad del matrimonio en su especificidad".

- Además, no reconoce ni protege "el derecho de quienes contraen matrimonio a ser reconocidos expresamente como esposo y esposa". O "el derecho de los niños y de los jóvenes a ser educados como esposos y esposas del futuro".

- Luego, hace un llamamiento: "Todos, desde el lugar que ocupamos en la sociedad, hemos de defender y promover el matrimonio y su adecuado tratamiento por las leyes".

- Los obispos concluyen acudiendo a "María Santísima" para que "cuide de las familias e interceda por los gobernantes, sobre quienes pesa el deber y a quienes compete el servicio de ordenar con justicia la vida social".

La Conferencia Episcopal Española  ha publicado una nota tras conocer que el Tribunal Constitucional español ha declarado constitucional la ley del matrimonio homosexual, rechazando así el recurso que el PP presentó hace siete años contra la norma. Por cierto, ahora el PP celebra este fallo, es decir, que ha cambiado de postura, engañando así a una parte de su electorado que creyó que se oponía de verdad al matrimonio homosexual. Esperemos que lo paguen en las urnas.

Pero volvamos a los obispos, que "ante la trascendencia de este fallo", recuerdan "brevemente la doctrina católica, sin perjuicio de que, cuando sea conocida la sentencia, sean necesarias más precisiones".

En primer lugar, los obispos señalan que la legislación actualmente vigente en España ha "redefinido" la figura jurídica del matrimonio de tal modo, que "éste ha dejado de ser la unión de un hombre y de una mujer" y se ha transformado legalmente en la "unión de dos ciudadanos cualesquiera, para los que ahora se reserva en exclusiva el nombre de  'cónyuges' o de 'consortes'". De esta manera, explica la nota episcopal, "se establece una insólita definición legal del matrimonio con exclusión de toda referencia a la diferencia entre el varón y la mujer. Los españoles han perdido así el derecho de ser reconocidos expresamente por la ley como 'esposo' o 'esposa' y han de inscribirse en el Registro Civil como 'cónyuge A' o 'cónyuge B'".

"Por tanto -añaden los obispos españoles-, no podemos dejar de afirmar, con dolor, que las leyes vigentes en España no reconocen ni protegen al matrimonio en su especificidad. Por ello, convencidos de las consecuencias negativas que se derivan para el bien común, alzamos nuestra voz en pro del verdadero matrimonio y de su reconocimiento jurídico. Todos, desde el lugar que ocupamos en la sociedad, hemos de defender y promover el matrimonio y su adecuado tratamiento por las leyes. Es el momento de leer de nuevo la reciente Instrucción Pastoral de la Asamblea Plenaria de nuestra Conferencia Episcopal titulada 'La verdad del amor humano. Orientaciones sobre la verdad del amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar', aprobada el pasado 26 de abril y publicada el 4 de julio".

El episcopado español apunta que "no es de nuestra competencia" hacer juicios sobre la pertinencia jurídica de las sentencias de los tribunales. Sin embargo, "es nuestra obligación ayudar al discernimiento acerca de la justicia y de la moralidad de las leyes". En este sentido, reiteran que la actual legislación española sobre el matrimonio "-con independencia de que sea o no conforme a la Constitución- es gravemente injusta, puesto que no reconoce ni protege la realidad del matrimonio en su especificidad". Es, pues, "urgente" -añaden- "la modificación de la ley con el fin de que sean reconocidos y protegidos los derechos de todos en lo que toca al matrimonio y a la familia. Pensamos, en particular, en el derecho de quienes contraen matrimonio a ser reconocidos expresamente como esposo y esposa; en el derecho de los niños y de los jóvenes a ser educados como esposos y esposas del futuro, y en el derecho de los niños a disfrutar de un padre y de una madre, en virtud de cuyo amor fiel y fecundo son llamados a la vida y acogidos en una familia estable. Ninguno de estos derechos es actualmente reconocido ni protegido por la ley".

Concluyen los obispos españoles acudiendo a "María Santísima" para que "cuide de las familias e interceda por los gobernantes, sobre quienes pesa el deber y a quienes compete el servicio de ordenar con justicia la vida social".

José Ángel Gutiérrez
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