Pobre Pío XII. Como Papa, bueno, como ayudante de su antecesor, denunció el fascismo, el nazismo y el comunismo. La Iglesia, siempre en cabeza en la lucha por la libertad del hombre. Por eso se le acusa de todo lo contrario, claro está.

La agencia Judía de Noticias se deja llevar por sus tendencias sionistas -¡qué pena!- e insiste en la gran calumnia sobre Pío XII. Ya saben que Pío XII fue el Papa que más ayudó a los judíos frente a los nazis, pues le tocó vivir la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de Roma por la Gestapo.

Ahora se nos anuncia que el Papa Francisco va a abrir los archivos vaticanos para que la Iglesia 'demuestre' que Pío XII no es culpable de connivencia en la persecución nazi de los judíos, según la táctica persecutoria de que sea el acusado quien demuestre su inocencia.

Como si la Iglesia si no lo hubiese demostrado una y otra vez. La cristiandad ha sido el gran bastión contra los totalitarismos del siglo XX, como lo es hoy contra el nihilismo del siglo XXI o contra la matanza del aborto, la gran matanza en serie del mundo moderno.

Pero vamos con Pío XII. Un rabino solicita al Papa Francisco que abra los archivos vaticanos. La verdad es que llevan abiertos un montón de tiempo. Como dice el portavoz vaticano, Lombardi, ninguna novedad, pero se nos presenta como tal. Pero, en cualquier caso, ¿es que los testimonios de tantos judíos romanos perseguidos que hallaron refugio en dependencias de la Iglesia, no basta para 'demostrar' una y mil veces que la Iglesia ayudó a los judíos, en Italia y en Polonia, frente a los nazis no es supone suficiente mostración y demostración ¿Valen más unos documentos -no dejan de ser burocracia- que los testimonios de los supervivientes perseguidos por los nazis y acogidos por los cristianos ¿Por qué iban a mentir los perseguidos

Pero es que de lo que se trata es de perseguir a la Iglesia, no de hallar la verdad. No importa, tampoco, que los documentos conocidos ya hayan corroborado los testimonios de los supervivientes judíos. Lo que importa es calumniar al Papa y desprestigiar al Vaticano. No importa que la Iglesia ya haya demostrado, no sólo su inocencia, sino su heroísmo. Lo único que importa es mantener la calumniosa sombra de duda sobre Pío XII. A los acusadores no les importa la inocencia del acusado. Si se demuestra ahora su bonhomía -y se demostrará- volverán a solicitar nuevas pruebas. El caso es sembrar la duda.

Es otra prueba más del secuestro del Papa Francisco. Por una parte, se manipulan sus palabras; por otra, se aprovechan de su mano tendida hacia todos.

Más de lo mismo.

Eulogio López

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