• Si aumenta del 10% al 21%, como proponen los expertos, les pasaría una factura adicional de 600 euros.
  • Las principales organizaciones de la industria, consumo y distribución alimentaria se rebelan.
  • Los alimentos con un tipo reducido representan el 64,2% del total del gasto de los hogares en alimentación.
  • El incremento de los impuestos especiales en el alcohol provocó un descenso en la recaudación del 3% y una caída en el consumo del 5%.
  • Arias-Cañete echa un capote al sector del vino: "Sería muy poco recomendable un impuesto especial".

El 98% de los consumidores cree que reduciría su gasto, en una o varias categorías de productos, si sube el IVA, como proponen los expertos de la reforma fiscal. Están de acuerdo en ello las principales organizaciones que agrupan a la industria, la distribución alimentaria y al consumidor, que han puesto el grito en el cielo contra esa posibilidad. En concreto, esas organizaciones son FIAB, AECOC, Anged, Aces, Asedas, Confederación Española del Comercio, FEHR, Fehercarem y Cooperativas Agro-Alimentarias.

La reclasificación del IVA reducido de un 10% a un 21%, propuesto en el informe Lagares (en la imagen Manuel Lagares) tendría un impacto "directo e inasumible", especialmente en un momento como el actual, doloroso para el bolsillo, que supondría una factura adicional de casi 600 euros por familia anuales.

En concreto, los alimentos gravados al tipo reducido del 10% representaron en 2013 el 64,2% del total del gasto de los hogares en alimentación (44.481 millones de euros). En esta lista hay productos básicos en la cesta de la compra como carnes, pescado fresco, alimentos infantiles, aceite, pasta o conservas, entre otros.

En opinión de los sectores afectados, después de seis años de crisis que han traído un descenso "sin precedentes" en la renta disponible de las familias, un nuevo incremento del IVA podría tener consecuencias "devastadoras". Y ponen como ejemplo, la subida de los impuestos especiales en el alcohol de 2013, que provocó una caída en la recaudación del 3% y una caída en el consumo del 5%.

A juicio de las organizaciones de la industria alimentaria, "es importante que en el ámbito fiscal España acompase su fiscalidad a su realidad económica teniendo en cuenta los sectores en los que es competitiva". Por tanto, desaconsejan dejar en una posición fiscal de desventaja a sectores como la alimentación o el comercio, frente a países como Francia o Italia, "en un intento de tratar de acercar la política fiscal a la de países del Norte de Europa".

La facturación global de estos sectores asciende a 370.000 millones de euros, lo que representa más del 20% del PIB nacional y la generación de más de 5 millones de empleos.

Por otra parte, el ministro de Agricultura, Arias-Cañete, ha afirmado que sería "poco conveniente" establecer un impuesto al vino, tal y como ha sugerido la comisión de expertos, teniendo en cuenta los datos de consumo, y ha señalado que no lo ve necesario. Esta posibilidad provocó esta semana una airada respuesta de la Federación Española del Vino y Bebidas.

Mariano Tomás

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