La Escuela de Rescate, presidida por el doctor Jesús Poveda, ha conseguido -en sus tres años de vida-, impedir que miles de mujeres abortaran.


Los más de 50 voluntarios que la integran acuden, cada sábado, a los portones de la Clínica Dator para apoyar y orientar de las alternativas que existen. María es una de estas madres rescatadas. Estaban a punto de anestesiarla cuando se apercibió de que debía seguir adelante con su gestación. "No me arrepiento, los bebés no tienen la culpa de nuestros errores", asevera. La coacción y los apuros económicos la indujeron al chiringuito abortista.

Este cambio súbito de opinión tiene rostro. Se llama Mamen y, al igual que cada sábado, estaba de guardia a las puertas de la clínica: "Le dijimos que había otras salidas y que podría contar en todo momento con nuestra ayuda", evoca Mamen. Este pequeño estímulo valió para que María que se hallaba en el paro y que tenía ya cuatro hijos, optara por continuar con su estado de buena esperanza. Su hija, Mari Luz, ya tiene ocho meses.

Suelen llegar al chamizo abortista muy forzadas, pero les enseñamos otras alternativas", informa Poveda. Lo más significativo es preguntarles: "qué necesitan para no abortar". En ese mismo momento se les entrega una publicación informativa con los recursos a los que pueden tener acceso y se les envía a las instituciones que trabajan con mujeres en situación de riesgo.

Hemos tenidos problemas, han llegado hasta zaherirnos. Pero nosotros arribamos con la invariable voluntad de socorrer y ponderar a la mujer desvalida. Entre las causas que conducen a las mujeres a las puertas de los abortorios se localizan las dificultades económicas, algún tropiezo médico durante la gestación, malformaciones en la criatura o embarazos de jóvenes apaleadas o desamparadas.

El grupo de mortales que forman la Escuela del Rescate recibe adiestramiento en psicología e información práctica sobre las organizaciones de ayuda a las mujeres en gestación, antes de emprender su misión.

"La lucha por la vida es un asunto global, en el que todo el mundo puede hacer algo, no es tema de abogados, médicos o enfermeras", destaca Mamen. Por eso entre los rescatadores se encuentran jubilados, estudiantes, empleados de banca y hasta catedráticos.

Evitar un aborto es salvar una vida que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, es lograr que vea la luz un nuevo ser humano.

Clemente Ferrer

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